Lo importante comenzó el viernes para Instituto. Y para el pesar de la Gloria fue con una derrota 1-0 ante Vélez. Ahora, el chip está puesto en lo que será el enfrentamiento de este miércoles ante Platense, por la segunda fecha. El cruce ante el Calamar tendrá un condimento sentimental: será el regreso oficial del Albirrojo a Alta Córdoba.
Pasaron más de tres meses del último partido de local, con derrota ante Estudiantes de La Plata. Un antecedente que no hace más que potenciar la urgencia del presente. El conjunto dirigido por Diego Flores necesita reaccionar rápido para no quedar relegado en el arranque del campeonato. Frente al Fortín, el equipo mostró personalidad, pero volvió a padecer su histórico déficit: la falta de efectividad en los metros finales.
La necesidad de afinar la puntería
Los números exponen esta cruda realidad. El elenco cordobés es uno de los que más situaciones genera por encuentro, pero apenas registra una conversión por partido. Esta sequía recae sobre el rendimiento de sus delanteros: Matías Tissera suma un tanto en nueve juegos; Nicolás Guerra, uno en 16; Matías Fonseca, uno en 27; y Facundo Suárez acumula ocho festejos en 45 apariciones.
“Nos equivocamos una vez y un equipo con jerarquía no perdona. Nos vamos tristes, pero tranquilos porque tenemos una revancha rápida”, analizó el volante Matías Gallardo. Por su parte, Diego Sosa reafirmó la postura del grupo: “Hicimos un buen partido; estamos dolidos, pero conformes. Nos faltó meterla”.
Para recibir a los de Vicente López, el técnico mantendría a los mismos once que iniciaron en Liniers. La probable alineación sería con: Marcos Ledesma; Giuliano Cerato, Fernando Alarcón, Leonel Mosevich, Jonathan Galván, Diego Sosa; Gustavo Abregú, Gallardo; Alex Luna, Tissera y Jhon Córdoba.
