A pocos días del inicio del Mundial 2026, el clima en el predio de la Selección Argentina pasó de la planificación táctica a la conmoción anímica. Este lunes, durante la conferencia de prensa previa al amistoso frente a Zambia, el seleccionador Lionel Scaloni no pudo contener el llanto al referirse a la grave lesión de Joaquín Panichelli, quien sufrió la rotura del ligamento cruzado de su rodilla derecha y quedó oficialmente fuera de la lista para la Copa del Mundo.
La sensibilidad del entrenador cordobés (adoptivo) afloró al revelar los detalles de la última charla con el delantero. Scaloni destacó la actitud del futbolista tras conocer el diagnóstico: “Es muy difícil. Hemos hablado con él y se tomó el tiempo de venir al predio cuando se podría haber quedado tranquilamente en el hotel”, relató el DT, visiblemente afectado por el compromiso del joven atacante.
Un laburante que «contagia»
La baja de Panichelli no solo impacta en el esquema táctico de Argentina, sino que caló hondo en el corazón del cuerpo técnico por el esfuerzo que el jugador realizó para ganarse un lugar en la consideración final. Scaloni, con la voz entrecortada, reconoció que el encuentro fue “muy emotivo» y que el jugador sentía que «no lo merecía”.
“Él particularmente no lo merecía. Es un laburante de esto y se lo había ganado. Le dije que siga así, que va a tener otra chance. La verdad que es un chico que contagia”, subrayó el técnico antes de que la emoción lo desbordara por completo.
Tras asegurar que el delantero “estaba entrenando muy bien”, el DT cerró su intervención de forma abrupta: “Listo, ya no hablo más”, sentenció entre lágrimas para luego abandonar la sala de prensa, dejando en claro que el golpe anímico es, por ahora, más fuerte que cualquier análisis futbolístico.
La contención del grupo
Mientras el cuerpo técnico procesa la noticia, el plantel ha cerrado filas en torno a Panichelli. Este fin de semana, el delantero recibió visitas clave que refuerzan el espíritu de unión del grupo. Germán Pezzella, quien atraviesa su séptimo mes de recuperación por una lesión idéntica, se acercó a brindarle apoyo y compartir su experiencia en este proceso de rehabilitación.
Bajo el lema «en las buenas y en las malas mucho más», figuras como Luquitas Rodríguez y Joaquín Cavanna también se hicieron presentes, reflejando que, más allá de la competencia de alto rendimiento, la Selección sigue priorizando la perspectiva humana y la resiliencia colectiva frente a la adversidad deportiva.
Una historia que se repite en la familia
La lesión de Joaquín Panichelli guarda una coincidencia histórica con la carrera de su padre, Germán Panichelli. El exjugador de Instituto de Córdoba, Villa Dálmine y el fútbol de Bolivia, sufrió una lesión de gravedad en 1988 durante la pretemporada con River Plate, club al que se había incorporado por pedido de César Luis Menotti.
Aquel episodio obligó a Germán al retiro prematuro de la actividad profesional. Años más tarde, se dedicó a la escritura, publicando diversos textos, entre ellos uno dedicado a Norberto Alonso. Casi cuatro décadas después, su hijo Joaquín enfrenta un proceso de recuperación similar en el momento de mayor proyección de su carrera deportiva; sin embargo, tal como remarcó Scaloni en su mensaje de aliento, el fútbol moderno y su propio desempeño proyectan que, a diferencia de su padre, Joaquín tendrá una nueva oportunidad de revancha.
Scaloni advierte: “Habrá cambios si no mejora el rendimiento”
