La derrota caló hondo en Talleres y en el propio Tévez. El entrenador quiso buscar el clásico de arranque con un planteo ofensivo con Matías Galarza, Franco Cristaldo y Gio Baroni en la mitad de la cancha, y Rick Lima, Diego Valoyes y Ronaldo Martínez en ataque. Sin embargo, una vez más, el fútbol enseñó con una de sus máximas: poner muchos hombres arriba no te convierte en profundo.
El esquema no funcionó. La zona de volantes quedó demasiado abierta, obligando a los defensores a marcar constantemente mano a mano. La apuesta se redujo a envíos largos y múltiples centros que la zaga rival despejó con facilidad. Además, piezas estructurales como Matías Catalán, Santi Fernández y el propio Valoyes llegaron con lo justo y se los vio fuera de ritmo.
El colombiano, de hecho, resultó sustituido en el entretiempo por Valentín Depietri, siendo esa la única modificación en el descanso. Salvo aislados arrestos individuales de Rick, el ataque no tuvo fluidez en la generación.
En conferencia, el Apache reconoció estas fallas: “Fue un partido chato y parejo. Sabíamos que lo teníamos que ir a buscar, pero no fluyó como yo creía. 11 contra 11 lo hicimos muy bien”. No obstante, fue terminante respecto a la desconcentración de su última línea: “El partido se rompe cuando quedamos con diez jugadores. Que en un clásico te hagan un gol de lateral es preocupante. Ahí está la autocrítica para mí”.
Sin embargo, en el 0-0, la “T” ya estaba descompaginada. El gol anulado a Passerini y la contra malograda por el 9 del Celeste le dieron otra vida en el primer tiempo. Es verdad, el local podría haber inclinado la balanza. Rick sorprendió primero y más tarde, Schott estampó una pelota en el travesaño.
En el complemento, el gol de arranque condicionó el trámite. Si bien Tévez menciona la expulsión de Maidana como el punto de quiebre, su equipo corría de atrás y estaba incómoda desde mucho antes.
Consumada la eliminación, “Carlitos” dijo: “No voy a analizar mi situación hoy. Estoy triste por no poder darle la alegría a sesenta mil personas que vinieron a alentar. Después veremos”.
El lamento deja abierta la posibilidad que no continúe. Será tiempo de esperar las charlas entre la directiva albiazul y el entrenador. Mientras tanto, la pelota rodará sin Talleres en cuartos y con su DT en el ojo de la tormenta.
