En Talleres todo sucede a un ritmo frenético. Tras el empate con gusto a poco frente a Independiente en el estadio Mario Alberto Kempes, el plantel dejó atrás el sabor amargo y volvió este lunes a los entrenamientos en el Centro de Alto Rendimiento Deportivo (CARD). Con el último lugar de la Zona A del Clausura a cuestas, el equipo conducido por Omar De Felippe abrió la semana mentalizado en el partido del próximo viernes a las 21.30 ante Boca Juniors en La Bombonera.
El duelo frente al Xeneize marcará el inicio de un sprint decisivo de cuatro fechas en las que la “T” debe transformar sus intenciones en resultados. Con la permanencia para 2027 como principal preocupación —su clasificación a playoffs está prácticamente descartada— tras un semestre irregular, el cuerpo técnico sabe que necesita sumar puntos con urgencia para salir del fondo de la tabla. Para este compromiso de máxima exigencia, De Felippe recuperará a Agustín Álvarez Martínez, quien ya cumplió sus dos fechas de suspensión tras la expulsión frente a Instituto. La única baja confirmada será Matías Gómez, inactivo por una segunda lesión ligamentaria.
El calendario albiazul no da tregua ni margen para el conformismo. Después de visitar al Xeneize, Talleres recibirá a Defensa y Justicia el sábado 24 de octubre a las 17, viajará para medirse con Deportivo Riestra el sábado 31 y cerrará su participación en la fase regular ante Estudiantes de La Plata, en principio el domingo 8 de noviembre, nuevamente en condición de local.
Son doce puntos en juego donde el margen de error es nulo y la presión interna empezó a aflorar. Tras los dichos de Matías Galarza sobre la falta de determinación para ganar, el debate emocional y futbolístico se instaló de lleno en el club. En este contexto de profunda evaluación, el arquero Ezequiel Unsain reconoció que completaron buenos partidos y se fueron vacíos, pero remarcó: “Si queremos devolver a Talleres a los lugares de privilegio cada partido tiene que ser una final. Así jugaremos los cuatro que restan”.
