Instituto arrancó el 2026 con señales claras de carácter. En un contexto marcado por las ausencias, la Gloria consiguió dos victorias consecutivas como visitante, la última en Junín ante Argentino por 76 a 61, para afirmarse en la tabla de la Liga Nacional y llegar a un récord de 12 triunfos y 9 derrotas. Tomás Monacchi fue una de las piezas clave en ese proceso: respondió cada vez que el equipo lo necesitó y volvió a demostrar que, cuando el margen se achica, el compromiso colectivo se agranda. En la antesala del regreso al Ángel Sandrín y de una nueva presentación internacional en la Basketball Champions League, el alero marplatense analizó el presente del equipo, su rol y la exigencia de vestir la camiseta de Instituto.
El inicio del año encontró a Instituto lejos de cualquier comodidad. Lesiones, rotación corta y poco tiempo de trabajo obligaron al equipo de Sebastián González a convivir con la dificultad. Sin embargo, la respuesta fue inmediata y contundente: dos triunfos fuera de casa que revitalizaron al grupo y le dieron sustento a una idea que se repite puertas adentro. “Primero que nada estamos contentos porque nos llevamos dos victorias de visitante, que no es fácil en esta liga”, explicó Monacchi, quien remarcó el valor simbólico de esos éxitos. “Siempre las adversidades son momentos donde tenemos que estar más fuertes, donde cada uno tiene que dar un poquito más. Haber sacado estos dos partidos, además de todas las ausencias que teníamos, habla de una muestra de carácter del equipo”.
Ese carácter al que alude no surge de la nada. En Instituto, la identidad se construye desde el día a día, pero se pone a prueba cuando faltan nombres importantes. Para Monacchi, la clave está en la capacidad de adaptarse y aceptar nuevos roles. “Cada uno tiene que dar un poco más, por ahí en un rol que no es el que ocupa cuando están todas las piezas del equipo”, señaló. Y agregó: “No es una situación ideal en cuanto a la rotación, todos tenemos que jugar más y dar un poco más. Pero apoyándonos entre nosotros y estando unidos tratamos de ganar los partidos que nos hacen falta”.
La victoria en Junín fue una síntesis de esa idea. Instituto se mostró sólido, concentrado y solidario, con un plan claro que se sostuvo durante los cuarenta minutos. Para el alero, el crecimiento defensivo fue determinante. “Me parece que ya en los últimos partidos del año pasado empezamos a mejorar la parte defensiva”, analizó. “En los primeros dos partidos de este año estuvimos muy sólidos atrás, y eso nos da un poco más de libertad adelante”.
Con una rotación corta, el desafío ofensivo se vuelve mayor. La falta de variantes obliga a optimizar cada posesión y a tomar mejores decisiones. En ese sentido, Monacchi destacó el valor del juego colectivo como respuesta a la escasez. “Al ser pocos, donde más se nota es adelante, por ahí la falta de variantes. Pero creo que en Junín, en base al juego colectivo, nos pasamos mejor la bola y lo pudimos suplir”, afirmó.
En lo personal, el partido ante Argentino volvió a encontrarlo como uno de los protagonistas. Sumó puntos, bajó rebotes y aportó en ambos costados de la cancha. Lejos de quedarse con los números, eligió poner el foco en el proceso. “Creo que mi presente es bueno. La recta final del año pasado y los primeros partidos de este año todos dimos un paso adelante y nos empezamos a sentir más cómodos”, explicó. “Personalmente me siento bien, muy cómodo, y siento que estoy ayudando al equipo en lo que me toca hacer”.
Esa ayuda no siempre se traduce en puntos. Para Monacchi, la satisfacción pasa por responder a lo que el equipo necesita en cada momento. “A veces haciendo puntos, a veces rebotes, defendiendo. Es algo que me gusta y estoy contento”, resumió. La confianza, claro, es una consecuencia directa de ese proceso. “Cuando uno pasa por un momento bueno, la confianza sube y es normal que uno se suelte un poco más”, reconoció. “Pero eso también tiene que ver con entrenar, con esforzarse todos los días. Últimamente me vienen saliendo bien las cosas y estoy contento por eso, con ganas de seguir trabajando”.
Pensando en su evolución, el alero fue claro al identificar los aspectos en los que busca seguir creciendo. “Uno siempre quiere mejorar todo, pero en el rol que tengo, en la posición de 3, quiero mejorar el juego con balón, atacar más el aro y no quedarme tanto con el tiro de tres”, detalló. “Agregarle más cosas a mi juego es algo que me vendría bien para seguir creciendo como jugador”.
En la tabla, Instituto aparece séptimo, en una Liga Nacional que se muestra despareja en cuanto a la cantidad de partidos jugados. Para Monacchi, el momento actual puede marcar un quiebre positivo. “Estas últimas victorias pueden ser un punto de inflexión”, aseguró. “No es el lugar en la tabla donde queríamos estar, pero también es una liga muy despareja. Nosotros somos el equipo que más partidos jugó (21) y hay otros que recién tienen 14 o 15”.
Más allá de la matemática, el mensaje es claro: mirar hacia adentro. “Tenemos 15 partidos por delante y tenemos todo para crecer y seguir escalando posiciones”, sostuvo. “Enfocándonos en nosotros mismos, tratando de ganar la mayor cantidad de partidos posible, podemos recuperar esos primeros puestos que es para lo que estamos”.
La responsabilidad individual aparece cuando el equipo achica su rotación y cada jugador debe asumir un protagonismo mayor. En ese escenario, Monacchi se muestra sereno. “Me lo tomo con mucha tranquilidad”, dijo. “Sabemos que cuando somos menos, la responsabilidad cae sobre menos jugadores, pero todos lo tomamos bien y lo estamos haciendo bien”.
El recuerdo reciente de la Champions también funciona como respaldo emocional. “Ya desde los últimos partidos del año pasado, con una rotación corta, todos dimos un paso al frente”, recordó. “Fuimos a jugar la Champions y nos trajimos dos partidazos. Eso te da confianza, te demuestra que cuando asumimos la responsabilidad podemos sacar adelante los partidos que necesitamos ganar”.
Desde la llegada de Sebastián González, el mensaje fue claro y directo. Con poco tiempo de trabajo y muchas exigencias, el entrenador apuntó a un eje innegociable. “Con Gonzalo coincidimos en que el camino es la defensa”, explicó Monacchi. “Esa parte sabemos que no la tenemos que negociar, depende de la actitud y de las ganas de cada uno. Más allá de tener una buena noche adelante, si defendemos bien tenemos muchísimas chances de ganar”.
El calendario no da respiro. Hoy, Instituto volverá a jugar en el Sandrín, ante Olímpico de La Banda, en lo que será el primer partido del año como local. “Arrancar de local siempre es lindo”, expresó. “Sabemos que Olímpico es un buen equipo, se acomodó bastante y va a ser un partido difícil. Pero esperamos preparar bien el partido y arrancar de la mejor manera el año en casa”.
El Sandrín, claro, es un escenario especial. “Se disfruta mucho jugar de local”, afirmó. “La gente se siente, sabemos que tenemos una localía que tenemos que defender porque en esta liga los partidos de local valen mucho”.
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— Instituto ACC (@InstitutoACC) January 9, 2026
Casi sin tiempo para disfrutar ese regreso, Instituto pondrá la cabeza en Brasil, donde afrontará una nueva ventana de la Basketball Champions League Américas. Cambiar el chip se vuelve un ejercicio constante. “Es complicado, pero tenemos la cabeza puesta en el objetivo más inmediato”, explicó. “Terminamos el partido con Olímpico, cambiamos el chip y nos mentalizamos en el viaje y en ir a buscar la clasificación”.
Para Monacchi, jugar dos competencias es exigente, pero también estimulante. “Es algo que se disfruta, a pesar de la mayor cantidad de partidos”, sostuvo. “La Champions es la mejor competencia de América, te enfrentás a los mejores equipos y a jugadores de gran nivel. Es algo que motiva y que todos tenemos ganas de jugar”.
En ese contexto, vestir la camiseta de Instituto adquiere un peso particular. “Es una responsabilidad muy grande”, cerró. “Es un club muy exigente, muy pasional, con mucha gente que está siempre presente. Eso te carga de responsabilidad, pero también se disfruta. Para mí es muy lindo estar acá ya hace dos temporadas y estoy muy contento”.
