Carlos Alcaraz rompió su maleficio histórico bajo techo y se coronó este domingo en el Masters 1000 de París, tras superar a Ben Shelton por 7-6 (5) y 7-5. Sobre el cemento del París La Défense Arena, el español batalló durante dos horas para desactivar la potencia del estadounidense y consumar una victoria con sabor a revancha, luego de la dolorosa eliminación que había sufrido ante el mismo oponente meses atrás en los cuartos de final del Abierto de los Estados Unidos.
El desarrollo del encuentro planteó un escenario sumamente complejo para el actual número dos del ranking. El norteamericano impuso condiciones desde el arranque apoyado en la ferocidad de su primer servicio, registrando envíos que superaron los 220 kilómetros por hora. Esta dinámica obligó al murciano a replegarse y defender hasta cuatro pelotas de quiebre para mantener su saque. Con la brújula táctica de su entrenador Samuel López desde las gradas, logró absorber la presión, estirar la definición al tie-break y, tras revertir una pequeña desventaja numérica, adjudicarse el primer set.
Reaccionó y se tomó revancha
La paridad se sostuvo en el segundo capítulo, aunque fue Shelton quien logró dar el primer golpe. Un quiebre le permitió adelantarse 4-2 en el marcador, abriendo la puerta a un eventual tercer set. Sin embargo, la respuesta de Carlitos fue inmediata y contundente: recuperó el servicio en el juego siguiente y equilibró las acciones.
El desenlace llegó en el duodécimo game, cuando la tensión recayó íntegramente sobre los hombros del norteamericano. Con el marcador 6-5 a su favor, Alcaraz arriesgó con devoluciones profundas, forzó el error, subió a la red con decisión y cerró el duelo con un revés paralelo inalcanzable en su primera oportunidad de campeonato.
¡ALCARAZ SE CORONÓ POR PRIMERA VEZ EN EL MASTERS 1000 DE PARÍS! 🇪🇸🏆
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— ESPN Tenis (@ESPNtenis) November 8, 2026
Tachó una cuenta pendiente
La consagración en París tiene un valor especial para la carrera de Alcaraz. Hasta esta edición, nunca había logrado pasar de los cuartos de final en sus cinco presentaciones previas en este torneo. El triunfo no solo salda esa deuda, sino que lo convierte en apenas el segundo español en la historia en levantar este trofeo, detrás de David Ferrer. Así, su nombre ya quedó grabado en la emblemática escultura con forma de árbol del estadio que homenajea a cada ganador del certamen.
Con esta victoria, el número dos del mundo sumó su noveno título de la categoría y se metió en la selecta lista de tenistas que lograron festejar en siete Masters 1000 distintos. El murciano de 23 años prolonga una exitosa gira bajo techo (9-0) con los títulos de Viena y París. “Hemos encontrado la manera de competir bien en indoor, en estas pistas tan rápidas. Me voy muy contento y orgulloso del trabajo que he venido haciendo y del equipo que tengo. Ellos siempre han dado el 100% para animarme y que siga adelante. Es una sensación única y este torneo va a ser muy especial para mí y para mi equipo”, dijo tras el triunfo.
Ahora, la temporada le depara sus dos últimos grandes desafíos: el Torneo de Maestros de Turín, que se disputará del 15 al 22 de noviembre y las Finales de la Copa Davis en Bolonia.
