Arthur Fils le puso fin a una excelente semana de Mariano Navone en el Masters 1000 de Montreal. El francés impuso las condiciones desde el arranque y eliminó al argentino en sets corridos con parciales de 6-3 y 6-2. Con este resultado, el camino de la “Nave” se estancó en la tercera ronda del certamen y ya piensa en lo que será el ATP de Cincinnati, que también repartirá mil puntos para el campeón.
En la cancha central el europeo ratificó el brillante nivel que exhibe durante la presente temporada y dominó los intercambios de fondo. Los números finales ilustran la superioridad del vencedor: el bonaerense conectó un solo ace, cometió dos dobles faltas y no dispuso de ninguna oportunidad de quiebre a su favor en la hora y 19 minutos que duró la contienda. Además, debió afrontar siete break points, cediendo su servicio en tres ocasiones frente a la contundencia de su adversario.
Del otro lado de la red, el galo demostró por qué atraviesa el mejor momento de su carrera. Sus consagraciones recientes y los grandes resultados obtenidos a lo largo del año lo posicionan como uno de los serios aspirantes a quedarse con el título del National Bank Open de Canadá. Ya sin rastros de las molestias físicas que lo aquejaron semanas atrás, Fils avanzó a la siguiente instancia y aguarda por el ganador del cruce entre Cameron Norrie y Alex de Miñaur para continuar su marcha triunfal en territorio norteamericano.
Fils first into final 16
The Frenchman eliminates Navone 6-3 6-2 in Montreal!#NBO26 pic.twitter.com/T034CohcGF
— Tennis TV (@TennisTV) August 6, 2026
Balance positivo para Navone
Más allá del marcador adverso, el paso por el cemento arrojó un saldo sumamente valioso para Mariano Navone. Sus resonantes victorias previas frente al italiano Matteo Berrettini y al monegasco Valentin Vacherot le permitieron ganar un rodaje fundamental sobre superficies rápidas, un terreno que históricamente le resultó esquivo. Este progreso consolida la etapa iniciada hace unos meses, cuando tomó la determinación de dar un golpe de timón en su carrera tras un inicio de temporada con varios traspiés que habían encendido las alarmas.
En busca de un salto de calidad y una mirada renovada, el tenista nacido en la provincia de Buenos Aires apostó por la experiencia de Alberto “Luli” Mancini como nuevo entrenador. El impacto fue inmediato: bajo su conducción logró festejar en el circuito mayor al conquistar el torneo de Bucarest. Atrás quedó un exitoso ciclo de tres años junto a Andrés Dellatorre, período en el cual logró consolidarse entre los 100 mejores del planeta y cosechó ocho trofeos en la categoría Challenger, cimentando las bases para codearse hoy con la elite del deporte.
