La Argentina desembarca en el US Open 2026 con su delegación más numerosa en años. Diez tenistas en la rama masculina y una en la femenina representarán al país en Flushing Meadows, superando los siete participantes de 2025 y los nueve de 2024. Al frente de este grupo se ubica Francisco Cerúndolo, vigesimocuarto preclasificado, quien llega tras conquistar el título más importante de su carrera.
Esta presencia convierte al Abierto de los Estados Unidos, el último Grand Slam de la temporada, en uno de los eventos más atractivos de seguir para la afición argentina y en una gran oportunidad para el análisis deportivo.
Un cuadro con amplia presencia nacional
La nómina masculina incluye a Cerúndolo, Tomás Martín Etcheverry, Sebastián Báez, Mariano Navone, Juan Manuel Cerúndolo, Camilo Ugo Carabelli, Thiago Tirante, Román Burruchaga, Marco Trungelliti y Francisco Comesaña, mientras que Solana Sierra es la única representante argentina con acceso directo al cuadro principal femenino.
Esta cantidad de clasificados refleja un cambio profundo en el tenis nacional. En la actualidad, el país cuenta con diez jugadores dentro del top 100 de la ATP, una cifra superada únicamente por los Estados Unidos, lo que demuestra que la recambio generacional detrás de Cerúndolo y sus compatriotas se mantiene firme. Para quienes buscan seguir de cerca el desempeño de los tenistas nacionales, es posible utilizar un código promocional Betano para Argentina para colocar pronósticos en el torneo.
El único campeón argentino en la modalidad de individuales del US Open sigue siendo Juan Martín del Potro, cuya consagración en 2009 se mantiene como el hito más alto del país en el certamen. Aunque la delegación actual no cuenta con un candidato claro al título, la cantidad de representantes aumenta las probabilidades de que alguno avance a las instancias decisivas.
Cerúndolo y su rol como figura principal
La condición de Cerúndolo como primera raqueta nacional se apoya en la mejor temporada de su carrera. En enero alcanzó la cuarta ronda del Abierto de Australia (su mejor registro en Melbourne) antes de coronarse en el torneo de Queen’s en junio, su primer título ATP 500 y el primero para un argentino en dicho certamen.
Su estilo de juego se ha estructurado históricamente sobre una derecha potente con mucho top spin, idónea para superficies lentas. No obstante, este año demostró capacidad para impactar la pelota con mayor plano y agresividad en pistas rápidas, factor determinante para su consagración sobre la hierba de Queen’s.
La preparación posterior ha presentado ciertos altibajos. Cerúndolo cayó en sus dos primeros compromisos sobre superficie dura tras ganar en Londres y se presentó en Cincinnati luego de once días de inactividad. Allí superó al portugués Nuno Borges para cortar una racha negativa en ese certamen, antes de ceder frente al segundo preclasificado, Félix Auger-Aliassime, por 7-5 y 6-1.
Esta irregularidad reciente resulta relevante dado que sus antecedentes en Nueva York aún son acotados. El porteño alcanzó la segunda ronda en las últimas tres ediciones sin poder superar esa barrera, en un torneo donde el cemento le ha sido históricamente menos favorable que el polvo de ladrillo o el césped.
Más allá de la actuación del resto de la legión argentina, la atención principal estará puesta en Cerúndolo. Una actuación destacada significaría un salto de calidad decisivo en el único Grand Slam que le ha sido esquivo, donde su condición de favorito número 24 le otorga un cuadro favorable para ponerse a prueba.
