El secretario general de la Asociación Obrera Textil, Hugo Benítez, aseguró en las últimas horas que unas 300 empresas cerraron sus puertas desde finales de 2015 y que 8.000 perdieron su trabajo. “Además, hemos tenido 2.000 suspendidos”, añadió. A su vez, dijo que hay cada vez más marcas que tienen que pedir su concurso de acreedores a raíz de sus inconvenientes financieros. El último caso registrado fue el de la firma de indumentaria femenina Ayres. Se sumó de esta manera a marcas como Ay Not Dead, Wanama y Cook y Legacy. Uno de los principales problemas del sector es el financiamiento. Las altas tasas de interés no permiten que las firmas adquieran adelantos de cuenta corriente.
A su vez, la caída de las exportaciones complica al sector. Las ventas de ropa argentina al exterior fueron de poco más de 21 millones de dólares durante todo el año pasado. Esto equivale, a una caída de 34,9% respecto de 2017. El escenario termina de complicarse por la brutal caída del consumo. Según la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (Came), las ventas de febrero disminuyeron 13,8% en comparación al mismo mes del año pasado.
