Una de las consecuencias más notables de la crisis económica es la caída del consumo. Si bien es sufrida por todos los rubros de la economía, la situación es especialmente dramática en el sector automotriz. Según un informe de la Asociación de Concesionarios de Automotores (Acara), la venta de autos a través del sistema de prendas financieras cayó en abril pasado 55,9%, la baja más pronunciada de los últimos once meses.
Durante el cuarto mes del año se comercializaron con distintos tipos de prendas financieras 16.412 unidades, lo cual equivale al 44,8% del total de las ventas. De ese monto, la gran mayoría correspondió a autos livianos y otras 518 a la categoría de pesados. Según el informe de Acara, el 58% las prendas se comercializaron con planes de ahorro de las automotrices, otro 27,1% a través de financieras de las terminales, otro 12,4% por bancos y el resto por otros sistemas de financiación.
La caída en la venta de autos es un reflejo de lo complejo que se volvió el acceso a los automóviles. Es más: según un relevamiento elaborado por la consultora Invenómica concluyó que la cantidad de salarios necesarios para comprar un vehículo chico asciende a 15,6 sueldos, lo cual supone un avance a la cantidad requeridos para el año pasado (14,8).
“Sin dudas, el incremento en la cantidad de sueldos para comprar un vehículo es uno de los principales factores de la caída del mercado”, aseguró el informe. “En 2018 se necesitaban 14,8 sueldos para adquirir un vehículo chico, lo cual implica que se retrocedió a niveles del 2014. Pero la situación continúa empeorando en 2019 y la cantidad de sueldos retrocede en mayo a niveles de 2011”, detalló el documento. De hecho, se estima que este año el mercado de autos y livianos apenas alcance 435.000 unidades, siendo el más bajo desde 2006, cuando se alcanzaron 419.000 unidades.
Una cifra similar arrojó el titular de General Motors para Sudamérica, Carlos Zarlenga. Para el ejecutivo argentino, este año el mercado interno de vehículos cero kilómetro (patentamientos) no va a superar las 450.000 unidades. Si esa proyección se cumple, sería el peor nivel de ventas en 13 años e incluso por debajo de períodos como 1994 o 1998.
A su vez, Zarlenga habló de la caída del mercado doméstico. “En la Argentina, la caída del mercado doméstico impactó a todos, ha sido muy relevante”, afirmó. “Es un tema importante. La desvalorización del peso, en una industria como ésta, conlleva que los precios hayan aumentado mucho, por encima de lo que se han ajustado los salarios por la inflación. Los precios han seguido a la devaluación y los salarios no. Y eso se nota a la hora de vender. Sumado a eso, las altas tasas de interés complican el nivel de actividad”, explicó.
