El Observatorio de la Deuda Social Argentina advirtió que la actual crisis socioeconómica golpea con especial crudeza a niños, niñas y adolescentes. El organismo, que depende de la Universidad Católica Argentina (UCA), presentó ayer el documento titulado “Infancias: progresos y retrocesos en clave de desigualdad”, donde aborda los cambios en las condiciones alimenticias, habitacionales, sanitarias, educacionales y de crianza y esparcimiento, entre otros aspectos, de la infancia y la adolescencia a nivel nacional.
Los resultados no son positivos. “La pobreza monetaria en la infancia y adolescencia, alcanzó en 2018 al 51,7% y es la cifra más elevada de la década. Los pobres indigentes se estiman en 10,9%”, advirtió la UCA. Esto quiere decir que durante el año pasado, la cantidad de niños y niñas pobres aumentó 11,2%.
Por otra parte, el riesgo alimentario (la reducción de la dieta por problemas económicos) en la infancia aumentó 35% entre 2017 y el año pasado. De esta manera, la proporción de niños y niñas en hogares que no lograron cubrir las necesidades alimentarias de todos sus miembros por problemas económicos llegó a 29,3% el año pasado. De esos niños, el 13% pasó literalmente hambre. De acuerdo con el documento de la UCA, los más afectados por esa severa vulnerabilidad son los más pequeños y aquellos que se encuentran en edad escolar, en hogares monoparentales o extensos (hogares con presencia de otros familiares). La situación empeora a medida que desciende el estrato socio-ocupacional. El informe también indicó que las infancias del Conurbano bonaerense se encuentran entre las más pobres.
Cabe recordar que, históricamente, los datos de la UCA dieron más altos que los provistos por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) porque no sólo mide la pobreza por nivel de ingresos, sino que lo hace de manera multidimensional. Tiene en cuenta otras dimensiones como la subsistencia, alimentación, educación, salud, hábitat, crianza y socialización, y trabajo infantil. Al respecto, la UCA advirtió que, durante el último trimestre de 2018, el 63,4% de los infantes se encontró privado en el ejercicio de al menos un derecho en las dimensiones mencionadas.
