Argentina crecerá 3% en 2026, un ritmo que casi duplicará el previsto para Brasil y México, según el último informe macroeconómico del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) presentado en Washington. El organismo proyecta una expansión de 2,1% para América Latina y el Caribe, en línea con su promedio de largo plazo.
El documento señala además que la economía argentina “se está recuperando con fuerza de la recesión”, con un crecimiento estimado de 4,3% en 2025, tras la contracción previa.
Panorama regional dispar
Entre las principales economías, México registró la revisión más pronunciada a la baja y habría crecido apenas 0,5% en 2025, mientras que Brasil mostraría una expansión moderada. En ese contexto, Argentina se posiciona como uno de los países con mayor dinamismo proyectado para el próximo año.
El BID destacó la resiliencia macroeconómica de la región, con mercados laborales que mantienen tasas de desempleo relativamente bajas y una inflación que, en la mayoría de los países, retornó a niveles cercanos a sus metas. El riesgo soberano promedio regional cayó a 209 puntos básicos a fines de 2025, desde los 268 puntos registrados en 2019.
Deuda y reformas pendientes
Pese a la mejora en las condiciones financieras, el organismo advirtió que el crecimiento sigue siendo insuficiente para cerrar brechas de ingresos y que la deuda pública promedio alcanza el 59% del producto interno bruto, con presiones crecientes por el pago de intereses.
Laura Alfaro Maykall, economista jefe y consejera económica del BID, sostuvo que la región deberá “acelerar el crecimiento impulsado por la productividad y fortalecer las finanzas públicas” para consolidar la estabilidad. También destacó la necesidad de aprovechar oportunidades vinculadas a la digitalización, la inteligencia artificial y la transición energética.
Minerales críticos y ventaja estratégica
El informe subraya que América Latina posee cerca de la mitad de los recursos globales de litio, alrededor del 35% de las reservas de cobre y más del 20% de tierras raras, lo que la posiciona como proveedor estratégico en las cadenas de valor del futuro.
No obstante, el BID advierte que la riqueza natural por sí sola no garantiza desarrollo sostenido. Para capitalizar esa ventaja, recomienda instituciones sólidas, reglas previsibles, disciplina fiscal y gobernanza ambiental robusta.
El organismo concluye que una agenda centrada en productividad, integración regional y desarrollo de cadenas de valor más sofisticadas será determinante para sostener el crecimiento en un contexto global desafiante.
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