El bono para jubilados acumuló 32 meses congelado y perdió el 70% de su poder adquisitivo

El refuerzo de $70.000 se mantiene inamovible desde marzo de 2024. Al no actualizarse por inflación, sufrió una severa licuación real y pasó de representar más de un tercio del ingreso mínimo a solo el 13,6%.

El bono para jubilados acumuló 32 meses congelado y perdió el 70% de su poder adquisitivo

El adicional permanece sin cambios desde marzo de 2024, pese al avance de los precios.

A través del Decreto 1296/2026, el Gobierno nacional ratificó la continuidad del bono extraordinario de $70.000 para jubilados y pensionados que perciben los ingresos más bajos. Sin embargo, al mantenerse fijo sin ningún tipo de ajuste desde su implementación en marzo de 2024, el beneficio alcanzó 32 meses consecutivos de congelamiento, período en el cual la inflación acumulada superó el 159%, provocando un desplome del 70% en su capacidad de compra.

El desfase en cifras

Para conservar el mismo poder adquisitivo que tenía cuando se puso en marcha, el bono debería ajustarse a los valores actuales de la siguiente manera:

Pérdida de peso en el ingreso total

El congelamiento del bono redujo de forma drástica su impacto dentro del haber total de los sectores vulnerables:

Licuación progresiva y brecha con la canasta básica

Aunque la jubilación base se actualiza mensualmente mediante la fórmula de movilidad atada al Índice de Precios al Consumidor (IPC), el congelamiento deliberado del bono genera un atraso estructural en la pirámide previsional.

Especialistas del sector señalan que mantener la suma fija busca una «licuación progresiva» por inflación para extinguir el impacto real del subsidio sin necesidad de eliminarlo formalmente por decreto. Como consecuencia directa, los haberes de la escala más baja continúan operando al límite o por debajo de la Canasta Básica Total (CBT) del Indec.

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