La construcción volvió a encender señales de alarma sobre el estado de la actividad económica. Durante la 71° Convención Anual de la Cámara Argentina de la Construcción (Camarco), empresarios, gobernadores y referentes económicos coincidieron en que la recuperación del país requiere mayores inversiones en infraestructura, financiamiento y reglas estables que impulsen el desarrollo productivo.
El presidente de Camarco, Gustavo Weiss, describió un escenario complejo para las empresas constructoras, marcado por la caída de la actividad, la paralización de proyectos y la demora en pagos de obras ya ejecutadas.
“Las empresas atraviesan un momento muy duro”, afirmó el dirigente empresario al advertir sobre el impacto que la situación tiene sobre el empleo y la inversión privada.
Más de 90.000 empleos perdidos
Según detalló Weiss, el sector perdió más de 90.000 puestos de trabajo en los últimos dos años como consecuencia de la reducción de obras públicas y privadas.
El titular de Camarco reconoció los avances logrados en materia de ordenamiento macroeconómico, pero sostuvo que la estabilidad por sí sola no alcanza para reactivar la economía.
“Este esfuerzo no alcanza si no se complementa con inversiones productivas que generen empleo”, planteó.
Además, señaló que el deterioro de rutas, redes energéticas, sistemas de transporte y viviendas limita la competitividad y el crecimiento de la economía argentina.
En ese marco, reclamó un esquema que garantice previsibilidad para las inversiones. “Sin reglas claras, sin contratos que se respeten y sin financiamiento, las oportunidades se pierden”, sostuvo.
Arriazu: «La construcción pasó del 25% al 3% del PBI»
Uno de los diagnósticos más contundentes de la jornada fue el del economista Ricardo Arriazu, quien destacó la fuerte pérdida de peso de la construcción dentro de la economía nacional.
“La participación de la construcción en el Producto Bruto Interno llegó a ser del 25% y hoy está en torno al 3%”, señaló.
El analista proyectó que la economía podría crecer alrededor de 3,5% este año, aunque aclaró que el resultado dependerá en gran medida del nivel de confianza de empresas y consumidores.
Gobernadores defendieron el RIGI
Durante uno de los paneles centrales del encuentro, los gobernadores de Catamarca, Raúl Jalil, y de Neuquén, Rolando Figueroa, defendieron el papel del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) como herramienta para atraer capitales y financiar obras estratégicas.
Jalil sostuvo que la minería está permitiendo financiar infraestructura y generar consenso social en su provincia. Además, pidió que el régimen se transforme en una política permanente.
“El interior le va a dar los dólares al país para estabilizar la economía. Por eso el RIGI tiene que ser una política de Estado”, afirmó.
Por su parte, Figueroa destacó que Neuquén invierte cerca de US$ 1.000 millones por año en infraestructura vinculada al desarrollo de Vaca Muerta y sostuvo que el régimen fue clave para mejorar la competitividad y atraer inversiones.
Macri reclamó una segunda etapa de reformas
En el cierre de la convención, el expresidente Mauricio Macri respaldó el equilibrio fiscal alcanzado por el Gobierno nacional, aunque advirtió que se necesita avanzar hacia una segunda etapa de reformas.
“Lo que hizo el Gobierno es muy meritorio, pero no alcanza”, afirmó.
Según Macri, la falta de inversión en infraestructura está provocando una descapitalización del país y limita las posibilidades de crecimiento sostenido.
También reclamó mayor seguridad jurídica, apertura comercial, eliminación de trabas para las empresas y condiciones de previsibilidad para atraer inversiones de largo plazo.
Las exposiciones dejaron una conclusión compartida: pese a las mejoras macroeconómicas, la construcción continúa atravesando una etapa crítica y la recuperación dependerá de la llegada de inversiones, financiamiento y proyectos capaces de reactivar una actividad considerada estratégica para el empleo y el crecimiento económico.
La industria y la construcción volvieron a caer en el mes de abril
