La apertura automotriz abre un cruce político y enciende alertas industriales

Además, desde la industria advierten riesgos para el empleo y la continuidad de fábricas.

Autos

Empresarios advierten por el impacto en empleo e inversiones locales.

El ministro de Economía, Luis Caputo, defendió la apertura del mercado automotriz y la importación de vehículos eléctricos e híbridos sin aranceles, tras las críticas del diputado Miguel Ángel Pichetto, quien cuestionó el ingreso de unidades de origen chino. Desde el Gobierno aseguraron que se trata de una medida limitada, acordada con la industria y de impacto marginal, orientada a ampliar la oferta y reducir precios.

A través de redes sociales, Caputo explicó que la Argentina produce principalmente camionetas —con un 70% destinado a la exportación— y que solo dos modelos de autos se fabrican localmente. En ese marco, remarcó que la política de apertura busca corregir distorsiones de precios y modernizar el parque automotor.

Cupos y consenso con la industria

El titular del Palacio de Hacienda precisó que la importación de vehículos eléctricos e híbridos sin aranceles cuenta con un cupo máximo de 50.000 unidades anuales, de las cuales solo la mitad puede ser de origen chino, lo que representa menos del 5% de los patentamientos proyectados para 2025. Según Caputo, la medida fue consensuada con las terminales automotrices y no implica una amenaza para la producción nacional.

Precios, infraestructura y competencia

El ministro afirmó que la apertura contribuyó a una convergencia de precios con países vecinos, incluso con valores más bajos en algunos segmentos, y destacó el impulso al desarrollo de infraestructura eléctrica. Además, señaló que la mayor competencia incentiva proyectos de fabricación local de camionetas eléctricas.

Advertencias desde el sector automotor

Pese a la defensa oficial, desde la industria automotriz alertan sobre el impacto negativo de la apertura en la producción local. El presidente de Ford Argentina, Martín Galdeano, advirtió que el actual contexto podría derivar en el cierre de plantas. “No me sorprendería que cierren fábricas de autos en la Argentina”, afirmó, al señalar que el sector compite en desventaja frente a países con menores cargas impositivas y políticas activas de incentivo a la producción.

El ejecutivo sostuvo que el principal obstáculo no es la calidad ni la tecnología, sino el marco impositivo y la inserción internacional del país, y advirtió que, sin cambios estructurales, cada vez será más difícil justificar nuevas inversiones en el mercado local.

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