La industria indumentaria respondió con dureza a las declaraciones del ministro de Economía, Luis Caputo, quien aseguró que no compra ropa en la Argentina por sus altos precios. Desde el sector cuestionaron el enfoque oficial y advirtieron que la presión fiscal y los costos explican buena parte del valor final de los productos.
El presidente de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria, Claudio Drescher, afirmó que el sector enfrenta una carga de más de 37 impuestos y que “no lograron desarmar ni un solo impuesto” en los últimos años. En entrevistas radiales, expresó “desilusión y tristeza” por el tono del funcionario y rechazó que el problema se reduzca al proteccionismo.
Drescher detalló que el precio de una prenda arranca con 21% de Impuesto al Valor Agregado, 1,2% de impuesto al cheque, 1,8% de arancel por tarjeta, costos financieros por cuotas y alquileres, lo que eleva la carga inicial a más del 55% antes de cubrir salarios, logística, diseño y publicidad.
Empleo e importaciones
Según datos de la cámara, entre noviembre de 2023 y septiembre de 2025 se perdieron 16.000 puestos de trabajo. Además, las importaciones de ropa crecieron 61%, superando las 392.000 toneladas. En paralelo, la Federación de Industrias Textiles Argentinas informó que la utilización de la capacidad instalada cayó a 29,2%, el peor registro industrial.
Cruces y debate público
A las críticas del sector se sumó Carlos Melconian, economista y ex presidente del Banco de la Nación Argentina, quien cuestionó el enfoque del Gobierno al referirse al consumo de indumentaria. “Yo compro la ropa donde me queda bien y me gusta. No soy pijotero ni voy a las ofertas de Miami para salir hecho un payaso”, afirmó en declaraciones radiales, en respuesta directa a los dichos del ministro.
Desde la industria rechazaron tanto el proteccionismo del pasado como un “liberalismo ingenuo” y pidieron discutir una agenda de costos, impuestos y financiamiento para sostener producción y empleo.
La controversia se da en un contexto de fuerte deterioro de la industria textil, que en los últimos meses registró cierres de plantas, suspensiones y una caída pronunciada de la producción. Según datos sectoriales, la utilización de la capacidad instalada se mantiene en niveles históricamente bajos y el empleo continúa en retroceso, mientras el aumento de las importaciones presiona sobre un entramado productivo que ya venía golpeado por la caída del consumo interno y el elevado costo fiscal y financiero.
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