El financiamiento en moneda local al sector privado atraviesa un período de estancamiento en términos reales, acompañado por un aumento en los niveles de mora, según un análisis basado en datos del Banco Central.
El economista Guillermo Barbero, socio de First Capital Group, señaló que desde mediados del año pasado el crédito dejó de expandirse si se descuenta el efecto de la inflación. “Se observan subas nominales, pero no logran superarla, por lo que el crecimiento real es nulo o negativo”, explicó.
Desempeño por segmentos
El informe indica que el freno alcanza a distintas líneas de financiamiento, incluyendo tarjetas de crédito, préstamos personales y comerciales. En marzo, el total de préstamos en pesos mostró una caída real del 0,6%.
En detalle:
- Crédito comercial: -0,9% real
- Préstamos personales: -0,4%
- Prendarios: -2,9%
- Tarjetas de crédito: +0,2% (con impacto limitado por cuestiones de medición)
El único segmento con evolución positiva es el crédito hipotecario, que mantiene variaciones reales positivas desde hace entre 18 y 20 meses.
El retroceso del crédito se vincula con un cambio en la política de las entidades financieras, que comenzaron a aplicar criterios más estrictos para otorgar financiamiento.
Según Barbero, este fenómeno se intensifica en contextos de incertidumbre política. “Las entidades reaccionan subiendo el scoring y endureciendo condiciones”, afirmó. Esto impacta especialmente en personas con ingresos inestables o historial crediticio débil, dificultando la refinanciación de deudas.
El especialista recordó que entre marzo de 2024 y mediados de 2025 se registró un fuerte crecimiento del crédito, con subas reales cercanas al 130% en préstamos personales y tarjetas. Ese proceso, impulsado por una mayor flexibilización, se revirtió posteriormente.
“Desde mediados del año pasado la mora viene en aumento”, indicó, y la definió como una consecuencia del propio ciclo de expansión y ajuste del financiamiento.
Limitaciones estructurales y advertencias sobre créditos UVA
Más allá de la coyuntura, el análisis advierte sobre problemas estructurales del sistema crediticio en Argentina. Entre ellos, la baja capacidad de endeudamiento de los individuos, las tasas elevadas, la carga impositiva y los plazos reducidos.
“Un individuo puede endeudarse dos o tres veces su ingreso, lo que resulta insuficiente para acceder a bienes como una vivienda o un vehículo”, explicó el economista.
En relación con los préstamos ajustados por inflación, Barbero recomendó cautela. Si bien los créditos UVA muestran crecimiento, advirtió que en el corto plazo pueden implicar riesgos.
“El UVA es un arma de doble filo”, sostuvo, al señalar que la evolución de las cuotas podría superar el aumento del valor de los activos en dólares en determinados contextos.
