El desempleo en la Argentina alcanzó el 7,5% en el cuarto trimestre de 2025, el nivel más alto para un cierre de año desde 2020, según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). El indicador subió 1,1 puntos porcentuales frente al mismo período de 2024, cuando se ubicaba en 6,4%.
En términos absolutos, la desocupación afecta a cerca de 1,7 millones de personas, lo que implica unos 230.000 desempleados más en comparación interanual. El dato se da en un contexto de menor actividad económica y pérdida de empresas.
Más gente busca trabajo, pero hay menos empleo
El deterioro se produjo incluso con mayor participación en el mercado laboral. La tasa de actividad trepó a 48,6%, desde el 45,7% previo, mientras que la tasa de empleo se ubicó en 45%, con una caída de 0,7 puntos porcentuales.
Esto refleja que más personas salen a buscar trabajo, pero el mercado no logra absorber esa demanda, consolidando un escenario de mayor presión laboral.
El economista Lorenzo Sigaut Gravina, director de análisis macroeconómico de la consultora Equilibra, advirtió que “se perdió ocupación frente al cuarto trimestre de 2024, algo que antes no ocurría”, lo que indica que el deterioro ya no se limita al empleo formal.
Avanza la informalidad
En paralelo, se registró un empeoramiento en la calidad del empleo. La informalidad subió al 43%, frente al 42% del año previo, mientras que la formalidad retrocedió a 56,9%.
La subocupación se mantuvo en 11,3%, mientras que la sobreocupación alcanzó el 29,2%, reflejando un mercado laboral más precario y con mayor presión sobre los trabajadores.
El sociólogo Daniel Schteingart, especialista en mercado laboral, señaló que el empleo no registrado ya mostraba niveles elevados desde años previos, consolidando una tendencia estructural.
Impacto regional y en jóvenes
El aumento del desempleo fue generalizado, aunque con mayor intensidad en el Gran Buenos Aires. Allí, la tasa pasó de 7,2% a 8,6%, mientras que en los partidos del conurbano alcanzó el 9,5%.
El economista Federico Pastrana, analista de CP-Consultores, afirmó que “el costo del ajuste lo pagaron los jóvenes”, ya que la desocupación entre 14 y 29 años subió con fuerza: en varones pasó de 12,5% a 16,2% y en mujeres de 13,8% a 16,8%.
Menos “refugios” frente a la crisis
Según Pastrana, “los refugios frente al desempleo se empiezan a agotar”, debido a la menor creación de empleo privado registrado y a la escasa generación de trabajo por cuenta propia o informal.
Esta dinámica explica el salto en la desocupación, en un contexto donde la economía no logra generar nuevos puestos que compensen las pérdidas.
Salarios en retroceso
El deterioro del empleo se combina con una caída del poder adquisitivo. Los salarios registrados descendieron 2,1% en términos reales en 2025 y acumulan una pérdida de 7,1% desde fines de 2023, según datos del INDEC.
La baja fue más fuerte en el sector público, con una caída del 17,03%, mientras que en el sector privado el retroceso fue menor.
Un mercado laboral bajo presión
El cierre de 2025 dejó un mercado laboral con más desempleo, mayor informalidad y salarios en retroceso.
Si bien el nivel aún se mantiene por debajo de los picos de crisis más severas, el dato marca un punto de inflexión y expone las dificultades de la economía para generar empleo de forma sostenida, en un escenario donde la recuperación aún no se consolida.
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