El Instituto de Estadísticas y Tendencias Sociales y Económicas (IETSE) presentó su Informe Económico y Social correspondiente a mayo de 2026, donde destacó una desaceleración de la inflación, aunque advirtió que persisten fuertes dificultades económicas y sociales en los hogares argentinos.
Según el relevamiento, la inflación de mayo fue del 2,4%, marcando una baja de 0,2 puntos porcentuales respecto de abril y convirtiéndose en el índice mensual más bajo en lo que va del año. De esta manera, el acumulado de los primeros cinco meses de 2026 alcanzó el 14,8%, mientras que la inflación interanual llegó al 33%.
Desde el organismo estimaron además que la inflación anual podría cerrar en torno al 33,5% hacia finales de este año. Sin embargo, señalaron que la continuidad de los aumentos de precios sigue deteriorando el poder de compra de las familias, especialmente en los sectores de ingresos bajos y medios.
El informe también expuso un panorama social delicado. El IETSE calculó que en mayo la línea de pobreza se ubicó en $1.921.763, mientras que la línea de indigencia alcanzó los $1.052.191.
En cuanto a la seguridad alimentaria, los datos reflejan crecientes dificultades para acceder a la canasta básica. El 57% de los hogares relevados aseguró no haber logrado cubrir satisfactoriamente sus necesidades alimentarias y, entre quienes sí pudieron hacerlo, el 72% dependió de asistencia estatal.
Además, el estudio indicó que el 53% de las familias redujo la cantidad diaria de comidas, eliminando principalmente la cena, mientras que un 11,5% aseguró haber atravesado situaciones de hambre o limitarse a una sola comida al día.
El relevamiento también reveló que el 87,5% de los hogares tuvo que financiar la compra de alimentos mediante tarjetas de crédito, fiado o préstamos, reflejando el fuerte impacto de la pérdida del poder adquisitivo.
En paralelo, el comercio minorista de alimentos registró en mayo una caída interanual del 8,8% en volumen de ventas, consolidando la tendencia recesiva del sector.
Desde el IETSE advirtieron que tanto los indicadores sociales como los comerciales continúan mostrando señales de fragilidad y remarcaron que no se observan indicios de recuperación para los próximos meses. Las expectativas del sector comercial, agregaron, siguen marcadas por la preocupación en torno al empleo, la rentabilidad y la sostenibilidad de la actividad.
La recaudación creció un 1,7% real en mayo y cortó una racha de nueve meses de caída
