La adopción de herramientas digitales en el campo argentino dejó de ser una apuesta a futuro para convertirse en un negocio con resultados comprobables. Así lo muestra la Encuesta de Necesidades del Productor Agropecuario (ENPA) 2025, elaborada por el Centro de Agronegocios y Alimentos (CEAg) de la Universidad Austral, que encontró que el 82% de los productores que usan tecnología digital confirma mejoras medibles en costos, eficiencia o rendimientos.
Uno de los datos más fuertes del relevamiento es el derrumbe de la desconfianza hacia el uso de datos productivos: del 56% de los productores reticentes en 2021 se pasó a apenas un 11% en 2025. Ese cambio de actitud coincide con un objetivo económico concreto: el 81% de los encuestados digitaliza su producción principalmente para recortar gastos en insumos como fitosanitarios, fertilizantes y semillas, por encima de la meta de aumentar rendimientos (55%).
Entre los beneficios más valorados aparece el ahorro de costos generales, confirmado por el 70% de los productores, seguido por el ahorro en el uso de fitosanitarios (68%, con un 33% que lo califica de mejora significativa) y en fertilizantes (65%). Además, un 44% se declaró «totalmente de acuerdo» con que la inversión en tecnología tuvo un retorno económico positivo.
El nuevo freno: falta de personal capacitado
Con la brecha económica y el miedo a la conectividad en retroceso, las trabas para avanzar en agricultura de precisión se trasladaron a la gestión organizativa. A nivel general, la falta de conocimiento (48%) y el costo relativo (46%) son los principales obstáculos, pero en las empresas agropecuarias de mayor escala la falta de recursos humanos capacitados (45%) ya superó a la restricción de dinero (35%).
Entre los productores considerados «adoptantes intensivos», un 40% advierte que muchas soluciones tecnológicas disponibles en el mercado no resuelven un problema productivo real, lo que exige a las empresas de agrotecnología propuestas de valor más claras y enfocadas en resultados concretos.
El asesor independiente, nuevo custodio de los datos
El 73% de los productores ya comparte información productiva —mapas de rinde, muestreos de suelo, curvas de nivel— con terceros, pero cambió el destinatario preferido: la proporción que comparte esos datos directamente con proveedores de insumos cayó del 42% en 2021 al 25% en 2025, mientras crece el rol del asesor técnico independiente como canal neutral para validar soluciones.
Ante esa necesidad de interpretar mejor la información, un 44% de los productores reconoce que analizar los datos le demanda demasiado tiempo, lo que coloca a la inteligencia artificial como una herramienta clave para simplificar la toma de decisiones en el campo.
«En aplicación selectiva estamos en los mismos niveles de adopción que Estados Unidos entre medianos y grandes productores. Incluso algunas tecnologías que aplican IA on the edge para pulverización selectiva, surgieron de productores argentinos y hoy son de los algoritmos más eficientes a nivel global en maíz y soja», aseguró José Gobbe, profesor de la Universidad Austral y experto en gestión de empresas agrícolas.
La ENPA es un estudio que el CEAg de la Universidad Austral realiza desde 2009, y la edición 2025 fue la quinta desarrollada en el país. Se basó en entrevistas realizadas entre abril y septiembre a 842 productores agrícolas y agrícola-ganaderos de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos, que en conjunto representan unas 1,53 millones de hectáreas relevadas, con un diseño muestral estratificado por provincia y escala productiva y un error muestral de aproximadamente ±5%.
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