La empresa Granja Tres Arroyos cerró por tiempo indeterminado su planta “La China”, ubicada en Concepción del Uruguay, provincia de Entre Ríos, en el marco de una crisis financiera y conflictos gremiales que ya venían afectando su operación.
La decisión dejó en situación de incertidumbre a unos 950 trabajadores, mientras la firma atribuyó la medida a “conflictos sindicales” y dificultades para sostener la producción.
Según información del sector, la compañía arrastra retrasos en el pago de salarios, reducción de turnos y un esquema de funcionamiento limitado.
En paralelo, se registraron recortes previos de personal mediante retiros voluntarios y desvinculaciones, además de la pérdida de capacidad productiva en distintas plantas.
Walter Bárbara: 30 años de trabajo y una situación límite
Walter Bárbara es uno de los trabajadores más afectados por el cierre. Con 30 años de antigüedad en la compañía, relató que su vida laboral estuvo marcada por exigencias físicas extremas y múltiples intervenciones médicas.
“Hace 30 años que estoy ahí. Es un trabajo muy duro. En total tengo 11 operaciones. Duele un montón después de tanto esfuerzo durante tantos años estar en esta situación. Es muy triste terminar de esta manera. Jamás en mi vida imaginé esto”, contó.
El empleado describió que su trayectoria en la planta estuvo atravesada por tareas intensas en línea de producción, condiciones de alta exigencia y un desgaste acumulado que derivó en problemas de salud que lo obligaron a pasar por varias cirugías a lo largo del tiempo.
En paralelo, señaló que la situación económica dentro del hogar se volvió crítica en los últimos meses. Según su testimonio, el retraso en los pagos y la irregularidad salarial lo obligaron a recurrir a ahorros personales para cubrir necesidades básicas.
“Estoy sacando plata de algunos ahorros para comer. Hay compañeros que han terminado con meterse con las tarjetas de crédito porque no les alcanza el dinero”, expresó.
Contexto de crisis en la industria
La empresa señaló que el cierre responde a medidas gremiales “inflexibles y desproporcionadas” y a la imposibilidad de garantizar condiciones operativas.
Trabajadores, en tanto, reclaman la reapertura y advierten que la situación ya venía deteriorándose desde fines de 2024, con conflictos salariales y falta de acuerdos.
El establecimiento permaneció cerrado con accesos bloqueados y sin ingreso de personal, mientras los empleados aseguran no haber recibido notificación previa formal.
La situación deja en suspenso el futuro inmediato de la planta y de su estructura laboral, en uno de los principales complejos avícolas del país.
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