La economía de Milei enfrenta desafíos clave rumbo a 2027

Un informe de Fundación Capital plantea dos escenarios posibles para el próximo año. Aunque el Gobierno logró avances en el orden fiscal y la desaceleración de la inflación, la acumulación de reservas, la recuperación de la actividad y la incertidumbre electoral siguen condicionando las perspectivas económicas.

La economía de Milei enfrenta desafíos clave rumbo a 2027

La acumulación de reservas, la recuperación de la actividad económica y la incertidumbre electoral serán claves para el rumbo de la economía argentina en 2027, en un escenario donde las proyecciones anticipan un crecimiento moderado y persisten los riesgos financieros.

La economía argentina consiguió reducir algunos de los riesgos más graves que enfrentaba al comienzo de la gestión de Javier Milei, pero todavía presenta desequilibrios que ponen en duda la consolidación de la estabilización.

Así lo advirtió Carlos Pérez, director coordinador de Fundación Capital y exdirectivo del Banco Central (BCRA), quien señaló que la acumulación de reservas y la reactivación económica serán dos de los principales desafíos de cara a 2027.

En diálogo con la Agencia Noticias Argentinas, el economista recordó que, cuando Milei asumió la Presidencia, el país atravesaba una situación crítica, con amenazas de hiperinflación, una posible reestructuración de la deuda y eventuales restricciones sobre los depósitos bancarios.

Entre los avances de la actual administración, destacó el ordenamiento fiscal, la prudencia monetaria y la desaceleración de los precios. Sin embargo, consideró que el proceso aún está lejos de completarse. Para graficar la situación, comparó a la economía con un paciente que salió de terapia intensiva, pero que continúa internado y todavía no recibió el alta médica.

Las reservas y el riesgo país, en el centro de la escena

Uno de los puntos más sensibles del programa económico es la capacidad del Banco Central para fortalecer sus reservas internacionales. Según Pérez, la Argentina perdió cerca de US$9.000 millones de reservas netas durante 2025, aunque consiguió recuperar esa caída en los primeros siete meses de 2026, período en el que la autoridad monetaria compró casi US$14.000 millones.

No obstante, el ritmo de acumulación se desaceleró considerablemente durante agosto y gran parte de septiembre. Para el especialista, esa pérdida de intensidad representa una señal de alerta, debido a la relación entre las compras de divisas, la disponibilidad de dólares y el costo del financiamiento argentino.

Como ejemplo, indicó que entre abril y julio, cuando el BCRA adquiría alrededor de US$100 millones diarios, el riesgo país descendió desde la zona de los 600 hasta los 400 puntos básicos. Posteriormente, cuando las compras de dólares perdieron fuerza, el indicador volvió a acercarse a los 600 puntos.

Esta evolución, según explicó, muestra la importancia de sostener la acumulación de reservas para mejorar la percepción de los mercados y reducir la vulnerabilidad financiera del país.

Una recuperación económica desigual

A las dificultades financieras se suma una actividad económica que evoluciona de manera dispar entre los distintos sectores. Pérez describió un escenario heterogéneo, en el que el agro, la energía y la minería muestran un mejor desempeño, mientras que la construcción, la industria y el comercio continúan entre las actividades más afectadas.

Esta diferencia también repercute en el empleo. El economista advirtió que los sectores que atraviesan una etapa favorable requieren una mayor proporción de capital que de trabajadores, mientras que aquellos que presentan dificultades tienen una incidencia más directa sobre la generación de puestos laborales.

La combinación de una recuperación limitada y un crecimiento concentrado en determinadas actividades, sostuvo, genera consecuencias sociales y dificulta una mejora generalizada de los ingresos y las oportunidades laborales.

En ese contexto, la debilidad del consumo y la inversión aparece como uno de los principales obstáculos para acelerar la expansión económica durante el próximo año.

Dos escenarios posibles para 2027

De cara al año electoral, Fundación Capital trabaja con dos proyecciones de probabilidades similares, que dependen de la evolución de las principales variables económicas y del contexto político.

El escenario más favorable contempla un crecimiento de hasta el 2% del producto bruto interno (PBI), con una inflación anual y una variación del tipo de cambio inferiores al 20%.

La estimación se encuentra por debajo de la expansión del 4% prevista en el Presupuesto. Para Pérez, alcanzar esa meta oficial resulta difícil con las condiciones actuales, debido a que el consumo y la inversión no muestran motores suficientemente fuertes para impulsar un crecimiento de esa magnitud.

La segunda alternativa presenta un panorama más complejo y supone que 2027 podría repetir algunas de las dificultades observadas durante 2025, también marcado por un proceso electoral. Bajo esa hipótesis, la economía podría permanecer estancada, la inflación rondaría el 30% anual y el tipo de cambio registraría un incremento superior al 40%.

El analista remarcó que todavía no existen elementos suficientes para anticipar una expansión económica significativa y consideró que, incluso en un contexto favorable, el crecimiento probablemente seguirá siendo moderado.

La incertidumbre electoral suma presión

El escenario político también podría incidir sobre el comportamiento de los mercados y las decisiones de inversión. Según Pérez, la debilidad de la actividad económica y las diferencias entre sectores pueden aumentar el riesgo político a medida que se aproximen las elecciones de 2027.

El especialista señaló que esa incertidumbre comienza a reflejarse en los precios de los bonos soberanos. Al comparar los títulos AO27 y AO28, sostuvo que el primero incorpora un riesgo prácticamente nulo hasta las elecciones, mientras que la relación entre ambos permite inferir un riesgo país cercano a los 1.200 puntos básicos para los doce meses posteriores a los comicios.

Para Pérez, esa diferencia constituye una señal de que los inversores asignan una importancia considerable al resultado electoral y a sus posibles consecuencias sobre el rumbo económico.

En ese marco, mencionó la eventual intervención de un prestamista de última instancia, con especial atención a Estados Unidos, como un factor que podría contribuir a contener las tensiones cambiarias, incluso si persisten las dificultades en otras variables.

Más dólares y estímulos para la construcción

Frente a este panorama, Pérez planteó que el Gobierno debería concentrarse en acumular reservas antes de llegar al próximo año electoral. Consideró que cerrar 2026 con una mayor disponibilidad de divisas y con el tipo de cambio oficial menos alejado del límite superior de la banda cambiaria permitiría reducir la exposición a nuevas turbulencias.

Una situación cambiaria más estable, agregó, también podría abrir espacio para flexibilizar la política monetaria y favorecer el crédito al sector privado.

Además, propuso implementar un régimen de incentivos para la construcción, al que denominó “RICO”, inspirado en el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). Según explicó, la iniciativa podría contribuir a dinamizar una actividad con capacidad para generar efectos multiplicadores sobre otros sectores de la economía.

Así, el fortalecimiento de las reservas, la recuperación del consumo y la inversión, y la reducción de la incertidumbre financiera y política aparecen como factores determinantes para el desempeño económico de 2027. Si bien el Gobierno logró alejar algunos de los riesgos más extremos del inicio de su gestión, la consolidación de la estabilidad dependerá de que esos avances se traduzcan en una recuperación más amplia y sostenida.

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