Se perdieron 41.000 puestos en un año y los salarios volvieron a perder contra la inflación

La caída del empleo registrado se extendió a 19 provincias y crece la preocupación por el deterioro del mercado laboral.

Empleo

El empleo privado sigue en retroceso y crece la preocupación laboral.

Los últimos datos oficiales revelan que el sistema de empleo formal perdió cerca de 41.000 puestos de trabajo en los últimos doce meses, una caída que refleja las dificultades de las empresas para incrementar sus plantillas en un contexto de menor actividad y elevados costos operativos.

La situación también impacta sobre los ingresos. Según distintos relevamientos, el salario medio registrado volvió a perder poder adquisitivo frente a la inflación, una tendencia que complica la recuperación del consumo y mantiene la cautela entre los hogares.

Retroceso del empleo formal

Las estadísticas de la Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social muestran que el empleo registrado acumuló una nueva baja durante marzo y profundizó una tendencia que se viene observando desde mediados del año pasado.

La mayor parte de la pérdida de puestos se concentró en el sector privado, donde la creación de empleo continúa mostrando dificultades para recuperar el terreno perdido durante los meses de ajuste económico.

Si bien algunos sectores vinculados a la energía, la minería y determinadas actividades exportadoras lograron sostener niveles de contratación, el comportamiento general del mercado laboral continúa siendo heterogéneo y con predominio de resultados negativos.

Un problema que alcanza a gran parte del país

La debilidad del empleo no se limita a una región específica. Los datos muestran que 19 de las 24 provincias argentinas registraron caídas interanuales en el empleo privado formal, lo que evidencia que la desaceleración alcanza a gran parte del territorio nacional.

Entre las jurisdicciones más afectadas aparecen provincias del norte y la Patagonia, mientras que algunos distritos vinculados al desarrollo energético lograron mostrar una evolución más favorable gracias al impulso de proyectos de inversión y actividades extractivas.

La situación preocupa especialmente porque el empleo formal suele ser uno de los principales indicadores de la salud económica de una región y constituye una fuente clave de ingresos para miles de familias.

Salarios que no logran ganarle a los precios

Al deterioro del empleo se suma la pérdida de poder adquisitivo. Aunque la inflación mostró una desaceleración respecto de los niveles observados durante 2025, los salarios registrados no consiguieron acompañar ese proceso y volvieron a ubicarse por debajo de la evolución de los precios.

Esta situación impacta directamente sobre el consumo, uno de los motores tradicionales de la economía argentina. Con ingresos que crecen por debajo de la inflación, las familias priorizan gastos esenciales y reducen compras vinculadas al esparcimiento, los bienes durables y otros consumos no indispensables.

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