El Monitor de Opinión Pública (MOP) de Zentrix Consultora correspondiente a septiembre de 2026 revela un acelerado acortamiento de la duración de los ingresos en las familias argentinas. Dos de cada tres ciudadanos agotan su dinero antes o al llegar al día 20 del mes (65,3% acumulado), un fenómeno que se profundiza al 72% entre los menores de 40 años y alcanza un 83,3% en la clase baja. Ante la falta de liquidez, el financiamiento dejó de ser una herramienta de consumo para convertirse en un mecanismo de subsistencia: el 56,2% de la población tomó deuda en los últimos seis meses, mientras que el 81,8% percibe que su salario no supera a la inflación.
Jóvenes y clase baja: sin ahorro y altamente expuestos al crédito
El tramo de la población menor de 40 años presenta una de las situaciones de mayor vulnerabilidad financiera:
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Agotamiento prematuro del ingreso: El 72% se queda sin recursos a más tardar el día 20 del mes (un 39,6% no pasa del día 15).
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Capacidad de ahorro casi nula: Apenas el 3% de los menores de 40 años logra ahorrar al finalizar el mes.
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Recurso a la deuda: El 60,9% debió contraer deudas o pedir créditos en los últimos seis meses.
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Percepción pesimista: El 69,1% evalúa de manera negativa la situación económica general del país.
Por su parte, en los estratos de menores ingresos (clase baja) el panorama refleja una urgencia similar:
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El 59,6% no supera el día 15 con sus ingresos y el 83,3% no llega al día 20.
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Solo el 0,9% tiene capacidad de ahorro.
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El 68,1% recurrió al endeudamiento en el último semestre, orientando un 65,5% de ese crédito a cubrir necesidades básicas como alimentos y salud.
Dos deudas distintas: subsistencia versus consumo
El relevamiento expone la marcada brecha estructural entre clases sociales al momento de utilizar el crédito:
| Estrato Social | Agotan ingresos antes de fin de mes PDF | Tomaron deuda (últimos 6 meses) PDF | Destino principal de la deuda PDF | Capacidad de ahorro PDF |
| Clase Alta | 20,0% | 36,5% | Bienes durables (63,4%) | 61,9% |
| Clase Media | 51,4% | 47,1% | Gastos básicos (45,6%) / Tarifas (29,0%) | 9,5% |
| Clase Baja | 83,3% | 68,1% | Gastos básicos (65,5%) | 0,9% |
A nivel general de la muestra, de quienes tomaron endeudamiento, el 55,1% lo destinó a cubrir gastos básicos (alimentos y salud), el 21,3% a pagar tarifas y servicios públicos, el 11,8% a la compra de bienes durables y el 10,4% a situaciones imprevistas.
En la clase media, la necesidad de financiar servicios básicos (29,0%) supera holgadamente a la de los demás estratos (18,2% en la baja y 4,7% en la alta), lo que evidencia el impacto diferencial del cuadro tarifario sobre los presupuestos de estos hogares.
Morosidad y demanda social
Frente al incremento del incumplimiento y el endeudamiento recurrente, un 67,0% de la opinión pública se muestra a favor de algún tipo de intervención estatal:
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Un 36,1% sostiene que la morosidad es un problema social del cual el Estado debe hacerse cargo.
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Un 30,9% considera que es un asunto entre privados, pero en el que el Estado debe intervenir regulando.
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Un 29,1% cree que es un problema exclusivamente entre privados y el Estado no debe intervenir.
Al indagar sobre la modalidad de intervención requerida, las preferencias se orientan hacia la fijación de reglas claras:
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61,3% exige regular el otorgamiento y las condiciones de los créditos (tasas, límites de cuota y transparencia).
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23,6% se inclina por refinanciaciones de deuda coordinadas a través del Banco Central.
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7,5% apoya la condonación de deudas por ley, situándose como una postura minoritaria.
Evaluación de la coyuntura económica e inflación
El estudio también refleja una brecha entre la evaluación de la economía personal y la del país:
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Situación económica personal: Un 39,3% la evalúa como mala o muy mala (20,2% mala y 18,9% muy mala), mientras que un 29,1% la considera buena o muy buena y un 31,6% regular.
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Situación económica nacional: El 61,5% la califica de forma negativa (15,5% mala y 46,0% muy mala), frente a un 20,4% que la percibe como positiva y un 18,1% regular.
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Evolución salarial: El 81,8% de los encuestados afirma que su remuneración no le gana a la inflación, un indicador que se mantiene por encima del 80% desde marzo de 2026 y que alcanzó su pico en julio con el 87,4%.
La morosidad de las familias frenó su escalada, pero sigue por encima del 12% en agosto
