La morosidad de las familias argentinas volvió a crecer en mayo y alcanzó nuevos máximos en algunas líneas de financiamiento. Según informó el Banco Central de la República Argentina (BCRA), el 12,8% de los créditos otorgados a hogares se encontraba en situación irregular, lo que representó un aumento de 0,7 puntos porcentuales frente al mes anterior.
El dato marcó el 19° mes consecutivo de suba y mostró un fuerte deterioro respecto de octubre de 2024, cuando la mora se ubicaba en 2,5%.
Los préstamos personales, el segmento más afectado
El mayor nivel de incumplimiento se registró en los préstamos personales, donde la morosidad alcanzó el 15,9%, el valor más alto de la serie y el mayor incremento mensual en seis meses.
La dificultad de los hogares para afrontar sus obligaciones llevó a los bancos a mantener tasas elevadas para este tipo de financiamiento, con valores cercanos al 65% y 70%, mientras las tasas de los plazos fijos se ubican alrededor del 20%.
El escenario limita la recuperación del crédito al sector privado, uno de los factores que el Gobierno busca impulsar para acelerar la actividad económica.
Jóvenes y fintech, los más afectados
Luego de los préstamos personales, la mayor irregularidad se observó en las tarjetas de crédito, con una mora del 13,1%. En tanto, los créditos prendarios registraron un 7,7% y los hipotecarios un 1,6%.
Un informe de la consultora 1816 advirtió que el problema es más profundo entre los jóvenes: casi 40% de los menores de 35 años con créditos vigentes tiene al menos un préstamo irregular.
Además, las entidades no financieras, principalmente fintech, presentan niveles de mora superiores. Según el análisis, concentran cerca del 15% del total de préstamos y muestran una irregularidad cercana al 30%.
La consultora Equilibra señaló que, entre quienes solo tienen financiamiento con entidades no financieras, más de la mitad registra atrasos en los pagos.
Un freno para la recuperación del crédito
El vicepresidente del Banco Central de la República Argentina (BCRA), Vladimir Werning, indicó que la morosidad habría alcanzado un pico durante el segundo trimestre.
Desde 1816 señalaron que, aunque el crédito en pesos al sector privado dejó de caer en términos reales durante mayo y junio, todavía no muestra una recuperación significativa. La consultora advirtió que una parte importante de quienes tomaron préstamos dejó de ser considerada sujeto de crédito, lo que podría limitar al financiamiento como motor de la economía en el corto plazo.
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