Números verdes y rojos de los 1.000 días de Milei: cómo cambió la economía argentina

El Gobierno logró bajar la inflación y alcanzar el superávit fiscal, pero enfrenta desafíos en salarios, empleo, consumo y calidad institucional.

Números verdes y rojos de los 1.000 días de Milei: cómo cambió la economía argentina

El balance de la gestión muestra avances en la macro y desafíos pendientes.

El 10 de diciembre de 2023, Javier Milei asumió la Presidencia con una inflación interanual del 211,4% y un programa económico basado en un fuerte ajuste fiscal. A 1.000 días de aquel desembarco en la Casa Rosada, la gestión puede exhibir avances en las principales variables macroeconómicas, aunque con resultados más desiguales en la economía real.

Inflación y cuentas públicas: el principal cambio

La inflación aparece como uno de los resultados más contundentes del período. En diciembre de 2023, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) había registrado una suba mensual del 25,5%. En julio de 2026, último dato oficial disponible, el incremento fue del 2,1%, mientras que la variación interanual se ubicó en 33,8%.

El frente fiscal también experimentó una transformación profunda. El Gobierno convirtió el equilibrio de las cuentas públicas en el eje de su programa y logró sostener el superávit fiscal, luego de años de resultados negativos.

En los mercados, el cambio también fue visible. El riesgo país, que se encontraba en 1.923 puntos básicos al comienzo de la gestión, se ubicó en torno a 491 puntos al 4 de septiembre de 2026.

La pobreza mostró, además, una reducción significativa: pasó del 41,7% en el segundo semestre de 2023 al 28,2% en el mismo período de 2025. La indigencia, en tanto, descendió del 11,9% al 6,3%. Sin embargo, estos datos deben leerse con cautela: distintos especialistas y organizaciones cuestionaron aspectos de la metodología utilizada por el INDEC para medir pobreza e indigencia, particularmente la composición y actualización de la canasta básica utilizada para determinar los umbrales. Por eso, si bien las cifras oficiales muestran una disminución, existen debates sobre cuánto de esa mejora refleja efectivamente la evolución de las condiciones de vida de los hogares. El dato correspondiente al primer semestre de 2026 todavía no fue publicado.

La pobreza cayó en el segundo semestre y cerró el 2025 en 28,2%

El cepo y el nuevo escenario cambiario

Otro de los puntos de inflexión fue el levantamiento de las principales restricciones cambiarias para las personas humanas, anunciado en abril de 2025, en paralelo con un nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) por US$ 20.000 millones.

Precio del dólar. El tipo de cambio oficial pasó de $390 al cierre del gobierno de Alberto Fernández a unos $820 después de la devaluación de diciembre de 2023. Al 4 de septiembre de 2026, se ubicaba en torno a $1.529.

El esquema cambiario atravesó desde entonces distintas etapas, con una mayor flexibilización del mercado y modificaciones en el régimen de bandas, mientras el Gobierno mantuvo como prioridad la acumulación de reservas y la estabilidad monetaria.

Una recuperación que no llegó a todos por igual

La evolución de la actividad muestra otro costado del balance. El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) registró una caída interanual del 4,5% en diciembre de 2023, en plena recesión provocada por el ajuste inicial. En junio de 2026, en cambio, mostró una expansión del 2,7% interanual.

Pero la recuperación fue heterogénea entre sectores. Mientras algunas actividades vinculadas con energía, minería, agro y servicios mostraron mayor dinamismo, la industria y la construcción atravesaron períodos de contracción y todavía se encuentran por debajo de los niveles previos al inicio de la gestión.

Ese comportamiento alimentó la discusión sobre una economía en forma de “K”, con sectores que logran expandirse mientras otros permanecen rezagados.

La industria no repunta: la producción cayó en julio y acumula una baja de 2% en 2026

Empleo, consumo y empresas: las cuentas pendientes

El mercado laboral constituye uno de los principales puntos de tensión. La desocupación pasó del 5,7% en el cuarto trimestre de 2023 al 7,8% en el primer trimestre de 2026.

También se redujo el universo de trabajadores registrados. En diciembre de 2023 había 13,356 millones de trabajadores registrados, mientras que en mayo de 2026 la cifra descendió a 12,751 millones.

El consumo tampoco acompañó de manera uniforme la recuperación macroeconómica. La recomposición de los ingresos avanzó a ritmos diferentes según el sector y la inflación acumulada durante los primeros meses de la gestión deterioró el poder adquisitivo de los hogares.

A esto se sumaron mayores niveles de morosidad y dificultades para numerosas empresas. Según un relevamiento de Fundar basado en registros de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, entre noviembre de 2023 y mayo de 2026 dejaron de funcionar 30.633 empresas.

La morosidad volvió a subir y alcanzó un nuevo récord en julio

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