La pobreza cayó en el segundo semestre y cerró el 2025 en 28,2%

Alcanzó a 8,5 millones de personas y marcó su nivel más bajo en siete años.

La pobreza cayó en el segundo semestre y cerró el 2025 en 28,2%

En 2025, el número de indigencia cerró en 6,3%.

La pobreza alcanzó a 8,5 millones de personas en el segundo semestre del 2025 y cerró el año en 28,2%. Así se desprende del informe que difundió esta tarde el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec). De esta manera, el índice bajó 3,4 puntos porcentuales (p.p.) respecto al primer semestre y se ubicó como la cifra más baja desde 2018, cuando cerró en 27,3%.

Desde que asumió a la presidencia Javier Milei registró su pico máximo durante el primer semestre del 2024, cuando el índice alcanzó al 52,9% de las personas. A partir de ahí, la pobreza se fue reduciendo: 38,1% en el segundo semestre, 31,6% en el primero del 2025 y 28,2% en este último.

En cuanto a la indigencia, el número final del 2025 cerró en 6,3% (0,6 p.p. menos) y alcanzó a casi 2 millones de personas. La diferencia con la pobreza se basa en la capacidad de cubrir la Canasta Básica Alimentaria (CBA) y Total (CBT). Sin embargo, el último dato difundido por el Indec muestra que todavía hay 13 millones de personas que continúan bajo esta condición.

Segundo semestre – Pobreza e indigencia

Desigualdad territorial

El informe incluyó el detalle por regiones y evidenció marcadas diferencias entre provincias. Los mayores niveles de pobreza se concentraron en el norte del país, mientras que los distritos del centro y la Patagonia registraron indicadores más bajos.

En el Noreste Argentino (NEA) y el Noroeste Argentino (NOA) se observaron los porcentajes más altos, impulsados por menores ingresos promedio y mayor informalidad laboral. En contraste, regiones como la Patagonia mostraron mejores resultados relativos.

Dentro de los principales aglomerados urbanos, el Gran Buenos Aires volvió a concentrar una proporción significativa de la población en situación de pobreza, lo que refleja el peso demográfico del área y las dificultades estructurales del mercado laboral.

En Córdoba, los datos más recientes del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) muestran una mejora en los principales aglomerados urbanos. En el Gran Córdoba, el indicador se ubicó por debajo del promedio nacional y registró una fuerte caída interanual, con un descenso cercano a los 20 puntos respecto del pico alcanzado en 2024. En términos absolutos, más de medio millón de personas se encontraban en esa situación, lo que da cuenta de la magnitud del fenómeno pese a la mejora.

El relevamiento también reflejó una baja en la indigencia y diferencias dentro de la provincia. En el Gran Río Cuarto, los niveles fueron aún más bajos que en la capital, consolidando a Córdoba dentro del grupo de aglomerados con mejores indicadores relativos. Sin embargo, el informe advierte que la recuperación es heterogénea y todavía frágil, con focos de vulnerabilidad persistentes en los principales centros urbanos.

Ver el informe de pobreza e indigencia – Indec

La reacción del Gobierno

El primero en hacerse eco fue el ministro de Economía, Luis Caputo, quien aseguró que la baja en la pobreza y la indigencia “se sustentan en el crecimiento económico, el proceso de desinflación y el refuerzo en los programas sociales sin intermediarios desde el inició de la gestión”.

El titular del Palacio de Hacienda hizo alusión al trabajo del Ministerio de Capital Humano, quien también se pronunció.

“Gracias a la implementación de políticas económicas que han contribuido a reducir la inflación y estabilizar la economía, sumado a las acciones encaradas desde el Ministerio de Capital Humano, focalizadas hacia los sectores más vulnerables, de manera directa, transparente y sin intermediarios, la pobreza continúa descendiendo en la Argentina”, señaló la cartera que comanda Sandra Pettovello.

En tanto, el presidente Javier Milei fue más breve al momento de publicar su reacción. “La pobreza sigue bajando. Dato no relato. MAGA”, posteó en sus redes.

Un indicador bajo la lupa

La publicación del Indec se produce en un escenario de debate sobre la medición de los indicadores sociales y su vínculo con la actividad económica. Mientras el oficialismo celebra la baja, distintos sectores políticos y académicos plantean la necesidad de analizar la calidad del empleo y la distribución del ingreso para evaluar el alcance real de la mejora.

En ese marco, el dato de 28,2% funciona como una referencia clave, pero también abre interrogantes sobre la sostenibilidad del descenso y su impacto en la estructura social del país.

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