Sin moratoria, las nuevas jubilaciones cayeron 50% en el primer semestre

La eliminación del régimen para completar aportes redujo a la mitad el ingreso de nuevos jubilados al sistema previsional. Especialistas advierten que la alta informalidad laboral deja a miles de personas sin acceso a una jubilación y las deriva hacia prestaciones de menor cobertura.

Sin moratoria, las nuevas jubilaciones cayeron 50% en el primer semestre

El fin de las moratorias previsionales comenzó a reflejarse en las estadísticas oficiales. Durante el primer semestre de 2026, la cantidad de personas que accedieron a una jubilación cayó a la mitad respecto de los períodos en los que estaba vigente ese mecanismo, que permitía completar los años de aportes faltantes.

Según explicó el economista Ismael Bermúdez en una entrevista con el programa De Acá en Más, de Urbana Play, en los primeros seis meses del año se otorgaron alrededor de 100.000 nuevas jubilaciones, cuando con la moratoria el promedio rondaba las 200.000.

«La gente tiene la edad para jubilarse, pero no los 30 años de aportes que exige la ley. Sin moratoria, directamente no puede acceder al beneficio», resumió el analista.

El impacto del trabajo informal

La legislación previsional establece que las mujeres pueden jubilarse a los 60 años y los varones a los 65, siempre que acrediten 30 años de aportes.

Sin embargo, Bermúdez señaló que una gran parte de quienes llegan a la edad jubilatoria trabajó durante décadas sin que sus empleadores realizaran los aportes correspondientes, producto de la elevada informalidad laboral.

Durante más de veinte años, las distintas moratorias permitieron regularizar esos períodos no aportados mediante un plan de pagos que se descontaba mensualmente del haber jubilatorio. Con la finalización de ese régimen, quienes no reúnen los aportes exigidos quedaron sin esa posibilidad.

Qué opciones quedan

Actualmente, quienes alcanzan la edad jubilatoria pero no completan los 30 años de aportes tienen alternativas más limitadas.

La principal es la Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM), destinada a personas de 65 años o más que no reúnen los requisitos para una jubilación ordinaria.

Esta prestación equivale al 80% de la jubilación mínima, no reconoce pensión por viudez para el cónyuge y, en el caso de las mujeres, implica esperar cinco años más para acceder a un ingreso previsional, ya que la edad mínima también es de 65 años.

Bermúdez indicó que la PUAM es actualmente la prestación que registra un mayor crecimiento como consecuencia del fin de las moratorias.

La prestación proporcional, una alternativa con bajos ingresos

Otra posibilidad analizada en distintos proyectos legislativos es la denominada prestación proporcional por años aportados, que permitiría calcular el haber según los aportes efectivamente realizados.

No obstante, el especialista advirtió que ese esquema también presenta fuertes limitaciones.

«Si una persona trabajó 35 años pero solo tiene registrados 10 o 15 años de aportes, la jubilación se calculará únicamente sobre esos años. El resultado será un haber muy bajo, incluso inferior al monto de la PUAM en muchos casos», explicó.

Un desafío para el sistema previsional

Para Bermúdez, el problema de fondo no es únicamente previsional sino también laboral. Sostuvo que el crecimiento del empleo informal y la pérdida de puestos registrados reducen tanto las posibilidades futuras de jubilación como los ingresos del sistema de seguridad social.

«La informalidad sigue creciendo. Eso perjudica a los trabajadores porque mañana no podrán jubilarse y también afecta al sistema porque ingresan menos aportes», concluyó.

El fin de las moratorias dejó al descubierto una situación estructural: miles de personas alcanzan la edad para retirarse, pero quedan excluidas de la jubilación por no reunir los aportes exigidos, en un contexto donde el trabajo no registrado continúa siendo uno de los principales desafíos del mercado laboral argentino.

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