Un informe del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA) plantea que la alta presión tributaria no es el principal problema de la economía argentina, sino la estructura del sistema impositivo y la presencia de tributos distorsivos que afectan la competitividad.
El estudio compara la situación del país con Uruguay, que registra niveles de presión tributaria similares, pero logró mayor crecimiento económico y una fuerte reducción de la pobreza en las últimas décadas.
La comparación con Uruguay
Según el análisis, mientras ambos países tienen cargas tributarias comparables en relación con el tamaño de sus economías, Uruguay logró crecer el doble y reducir la pobreza a la mitad.
La diferencia, de acuerdo con el informe, radica en la calidad del sistema impositivo. En el caso uruguayo, predominan tributos más simples y menos distorsivos, lo que genera mayor previsibilidad para la inversión y la actividad económica.
Impuestos que afectan la competitividad
El documento sostiene que en Argentina existe una superposición de impuestos que encarece la producción y el consumo. Entre ellos menciona el Impuesto al Valor Agregado, el tributo provincial a Ingresos Brutos y distintas tasas municipales, que terminan generando un efecto acumulativo sobre los precios.
Este esquema, según el instituto, provoca impuestos en cascada que se trasladan a lo largo de la cadena productiva y afectan la competitividad de las empresas.
El desafío de la reforma fiscal
En ese contexto, el informe concluye que una reforma tributaria debería priorizar la eliminación de impuestos distorsivos, más que enfocarse únicamente en reducir la presión impositiva total.
De acuerdo con el Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA), avanzar hacia un sistema más simple y transparente, similar al de Uruguay, podría mejorar el clima de inversión y favorecer el crecimiento económico.
