La multinacional Unilever cerró su planta de vegetales deshidratados en Guaymallén, Mendoza, y desvinculó a los 60 trabajadores que se desempeñaban allí. La fábrica abastecía de insumos a Knorr, una de las principales marcas de alimentos de la compañía.
Según explicó Unilever, la decisión responde a los cambios en los hábitos de consumo, la evolución del negocio de alimentos y la necesidad de mejorar la competitividad de su estructura productiva.
Una planta vinculada con productores de Córdoba
La fábrica funcionaba desde 1964 y era la única planta de deshidratación de vegetales de Unilever en el mundo. La operación recibía más de 15.000 toneladas de vegetales frescos por año, que luego eran procesados para obtener unas 3.500 toneladas de productos deshidratados.
El abastecimiento involucraba a más de 20 fincas de Mendoza, San Juan y Córdoba, por lo que el cierre también impacta sobre la cadena agrícola que proveía a la planta.
En los últimos años, Unilever había trabajado junto con productores y el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) para desarrollar variedades de hortalizas destinadas a la producción industrial.
Qué pasará con la producción
La compañía aseguró que el cierre no implica su salida de la Argentina ni el fin de la marca Knorr. Los vegetales que antes se procesaban en Mendoza serán adquiridos a proveedores externos.
La producción final de distintos alimentos de la marca continuará en la planta que Unilever tiene en Pilar, provincia de Buenos Aires.
La decisión responde también a un cambio en la demanda. La empresa señaló que productos como las sopas tienen un consumo más estacional, mientras que busca concentrarse en alternativas de consumo durante todo el año.
Unilever indicó que acompañará a los trabajadores afectados y cumplirá con las obligaciones laborales correspondientes. Según fuentes del sector, las desvinculaciones fueron acordadas con los empleados y se abonaron las indemnizaciones.
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