La nueva temporada de Black Mirror ya está entre nosotros: disponible desde la plataforma Netflix, la serie ofrece ficciones sobre el extrañamiento del futuro desde una mirada que une la tecnología de avanzada con los instintos más oscuros del ser humano.
La nueva temporada comienza con un tono desconcertante para esta serie de ciencia ficción, ya que su primer capítulo se desmarca de su habitual narrativa distópica para exponer una historia de confusión sentimental protagonizada por dos amigos, que descubrirán nuevas emociones a partir de un videojuego.
El espectador “entrenado” por la misma serie a buscar los giros sorpresivos o la fascinación tenebrosa de los dispositivos tecnológicos, se irá desorientando a medida que avancen los minutos de la trama…, aunque pronto verá que toda idea de normalidad se oscurece detrás de los vericuetos que ofrecen las nuevas tecnologías.
La quinta temporada de Black Mirror tiene en realidad tres episodios muy distintos: el primero, donde una pareja que no pasa por su mejor momento ve cómo el marido escapa cada dos por tres a un mundo virtual para encontrarse con su mejor amigo en un juego de rol que comenzará a desestabilizar sus estereotipos sexuales; en otro una cantante con depresión verá cómo lanzan un altavoz inteligente con su propia voz; y finalmente un conductor de un servicio como Uber entrará en crisis y secuestrará a un pasajero.
“Esos escenarios en alguna especie de futuro cercano que no podemos identificar con claridad pero que nos resultan familiares”, expone la sinopsis de la serie para definir su propuesta. La quinta temporada sigue explorando las paranoias tecnológicas del presente pero lo hace desde narrativas bien distintas: el drama romántico, el thriller policial o la épica de éxito en el mundo de la música.
Como siempre, al final nos tocará a nosotros elegir el modo en que interpretamos y procesamos esta cruel radiografía de los tiempos, ya que pase lo que pase, el mundo seguirá pendiente de notificaciones, alertas, feeds de noticias que vuelan, apps de meditación para encontrar paz, todos hiperconectados y, a la vez, tan distantes.
