AC/DC: noche dos del Power Up Tour en un Monumental que no para de rugir

Tras años de espera, la leyenda australiana regresó a Buenos Aires con un show electrizante. Crónica de una noche de euforia, grandes teloneras y el testimonio de sus fieles.

ACDC en River el rugido de Angus Young y la mística de un Monumental que volvió a hacer historia

Foto: @acdc vía Instagram.

El Estadio Monumental volvió a ser el epicentro del rock mundial este viernes 27 de marzo, en la segunda de las tres fechas que AC/DC tiene programadas en Buenos Aires como parte de su Power Up Tour. Con el show del 23 ya en la memoria colectiva, el del 27 recién consumado y el del 31 todavía por venir —las tres fechas agotadas desde hace meses—, la banda reafirmó su romance inquebrantable con el público argentino: más de una década de espera que no apagó ni la nostalgia ni la vigencia de una de las últimas grandes leyendas del rock en actividad.

Pero la noche no esperó a los cabezas de cartel para encenderse: Eruca Sativa abrió fuego con su repertorio más rockero y se ganó el respeto de una multitud que ya colmaba las tribunas desde temprano. Luego llegó el turno de Taylor Momsen y The Pretty Reckless, quienes deslumbraron con una puesta en escena impecable. La cantante, recordada por sus roles en el cine, demostró que en el escenario es otra cosa: su energía desbordante y una voz poderosa terminaron de encender la mecha de lo que vendría.

Fotos: @eruca_sativa.

La experiencia de un fan cordobés

Para Ignacio Giménez, un cordobés de 24 años que viajó kilómetros para estar frente a una de las bandas de su vida, la experiencia arrancó apenas pasadas las cinco de la tarde.

«Entré rápido y me ubiqué adelante, a unos diez metros del escenario», cuenta el joven, quien destacó tanto la fluidez del ingreso como la organización general del evento. Pero lo que más lo marcó fue algo más difícil de organizar: la solidaridad espontánea entre desconocidos. «En medio de todo el amontonamiento pasaban vasitos con agua hacia atrás; se sentía un clima de comunidad«. Los puestos de hidratación resultaron claves durante las largas horas de espera bajo el sol. Por su parte señaló que asistió un público «auténtico»: «No vi gente por presumir, era todo público del palo», dice. Entre las postales que dejó la previa, una en particular le arrancó una sonrisa: una nena en cocochito que cantó cada canción de Eruca Sativa de principio a fin. «Parecía que solo había ido a ver a la banda telonera», contó Ignacio entre risas.

El despliegue inagotable de Angus Young

Cuando los primeros acordes de la banda principal estallaron, la energía se volvió incontenible. Ignacio describe ese momento como una «locura» colectiva: miles de caras de asombro ante un despliegue sonoro que llenaba cada rincón del estadio. En ese torbellino, sin embargo, hubo un centro gravitacional indiscutible: Angus Young. Con casi 70 años, el guitarrista pareció burlarse del tiempo con una actuación que dejó sin palabras a propios y ajenos:

«Se comió el espectáculo, hizo un solo de guitarra de 15 minutos, subió escaleras tocando y hasta se tiró al suelo a dar vueltas sin parar ni un segundo», detalla Ignacio, todavía con admiración en la voz.

La potencia de Brian Johnson tampoco dejó dudas: su voz conservó una fuerza que evocó sus mejores años. «Escucharlo en vivo fue una experiencia que jamás podré olvidar», sentenció Ignacio.

Entre el público, figuras locales como «Luquita» Rodríguez vivieron la misma catarsis que el resto. El ritual rockero cerró dejando una certeza inapelable: para los fanáticos como Ignacio, cada kilómetro recorrido y cada hora de espera tuvieron su recompensa exacta frente al escenario más importante del país.

Shows, homenajes y experiencias culturales que cruzan generaciones

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