Bad Bunny hace historia y Kendrick Lamar domina una gala atravesada por la música y la política

La 68ª edición de los Premios Grammy consagró por primera vez a un álbum íntegramente en español como Álbum del Año y volvió a coronar a Kendrick Lamar como el artista más premiado. La noche también estuvo marcada por fuertes mensajes contra las políticas migratorias en Estados Unidos.

Bad Bunny hace historia y Kendrick Lamar domina una gala atravesada por la música y la política

Una gala histórica en Los Ángeles que combinó consagraciones musicales, hitos para la música en español y un fuerte posicionamiento político de artistas que utilizaron el escenario de los Grammy como plataforma de protesta y reflexión social.

La 68ª edición de los Premios Grammy, celebrada el domingo 1° de febrero en el Crypto.com Arena de Los Ángeles, dejó una postal histórica para la industria musical global.

Con una ceremonia conducida por Trevor Noah y un reparto equilibrado de galardones, dos nombres concentraron la atención: Bad Bunny y Kendrick Lamar. El primero por romper una barrera simbólica al ganar el premio mayor con un disco completamente en español; el segundo, por consolidarse como el rapero más premiado en la historia de la Academia.

El hito de la noche llegó con el anuncio de «Álbum del Año» para DeBÍ TiRAR MáS FOToS, de Bad Bunny. Se trató de la primera vez, en 68 años de historia de los Grammy, que un trabajo íntegramente en español se impuso en la categoría más importante.

El puertorriqueño completó una noche consagratoria al sumar también los premios a «Mejor Álbum de Música Urbana» y «Mejor Interpretación de Música Global» por “EoO”, confirmando el peso de la música latina en el centro de la escena.

Si bien el premio mayor fue para Bad Bunny, el artista más galardonado de la velada volvió a ser Kendrick Lamar. Con cinco gramófonos, el rapero californiano lideró el medallero por segundo año consecutivo y alcanzó un nuevo récord histórico. Su logro más visible fue «Grabación del Año» por “Luther”, junto a SZA, además de quedarse con «Mejor Álbum de Rap» por GNX y otros reconocimientos dentro del género.

En los llamados “Big Four”, Billie Eilish se impuso en «Canción del Año» por “Wildflower”, premio que distingue a los compositores, mientras que la británica Olivia Dean fue elegida «Mejor Artista Nuevo», uno de los galardones que suele anticipar el pulso de la industria en los años siguientes. Lady Gaga, por su parte, amplió su extenso palmarés al ganar «Mejor Álbum Vocal Pop» con Mayhem.

La presencia latinoamericana tuvo otros momentos destacados. En el bloque regional, el dúo de CA7RIEL y Paco Amoroso ganó el Grammy a Mejor Álbum Latino de Rock o Alternativo por Papota, un logro que reforzó la visibilidad de la escena local en una gala atravesada por debates sobre idioma, circulación global y mercados culturales.

La gala que estuvo al compás de la actualidad política

Más allá de los premios, la edición 2026 estuvo marcada por un fuerte clima político. Varios artistas aprovecharon el escenario y sus discursos para manifestarse contra el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE).

La protesta no se limitó a palabras: muchos artistas llegaron con pins que decían “ICE OUT”, símbolo de rechazo a la política de inmigración vigente y a la presencia de ICE en diversas comunidades.

En su discurso de aceptación, Bad Bunny abrió con una frase que fue ovacionada de inmediato: “Antes de dar las gracias a Dios, voy a decir: ICE out”. A partir de ahí, enfatizó su mensaje contra la criminalización de migrantes y llamó a la empatía:

“No somos salvajes, no somos animales, no somos extranjeros. Somos humanos y somos americanos”, afirmó el puertorriqueño, antes de añadir: “La única cosa más poderosa que el odio es el amor. Si luchamos, tenemos que hacerlo con amor”.

La cantante Billie Eilish, al aceptar el Grammy a Canción del Año, también utilizó su momento para alzar la voz. Junto a su hermano Finneas, y con un pin de protesta visible en su ropa, declaró:

“Nadie es ilegal en tierras robadas”, y subrayó que “es difícil saber qué decir o hacer ahora”, pero remarcó la importancia de seguir luchando y protestando. El final de su discurso, que incluyó la frase censurada en televisión “fuck ICE”, fue una de las declaraciones más comentadas de la noche.

Olivia Dean, ganadora de «Mejor Artista Nuevo», también hizo un llamado emocional ligado a su herencia familiar:

“Estoy aquí como nieta de un inmigrante. No estaría aquí sin ellos… soy producto de valentía, y creo que esas personas merecen ser celebradas”, dijo, resaltando la importancia de reconocer las contribuciones de comunidades migrantes.

Voces de solidaridad y arte en protesta

Además de los discursos arriba del escenario, otros artistas y figuras presentes expresaron su desacuerdo con las políticas migratorias a través de sus atuendos y gestos durante la gala. El simbolismo del pin “ICE OUT” fue compartido por diversos músicos, incluidos Justin Bieber y su esposa Hailey, Lady Gaga y Joni Mitchell, entre otros, lo que reflejó un movimiento más amplio dentro de la industria para utilizar la plataforma mediática de los Grammy como una tribuna de protesta y solidaridad.

Con 95 categorías premiadas, la mayoría entregadas en la ceremonia previa, los Grammy 2026 dejaron una imagen clara: la industria musical atraviesa un momento de transición, con mayor diversidad de lenguas, géneros y discursos. La consagración de un álbum en español como Álbum del Año no solo marcó un récord estadístico, sino que también funcionó como símbolo de un cambio cultural que parece haber llegado para quedarse.

Más allá de la música

Así, Los Grammy 2026 dejaron en claro que la música ya no se limita a celebrar el éxito artístico, sino que también asume el riesgo de incomodar. En una noche de récords y consagraciones, los discursos contra la violencia institucional y la exclusión migratoria recordaron que los escenarios globales también pueden ser espacios para llamar la atención sobre la realidad que está atravesando el mundo.

Entre gramófonos dorados y ovaciones, la gala expuso una industria que empieza a entender que el silencio también es una postura, y que, el hacer uso de su espacio de agradecimiento para hablar de situaciones reales que preocupan en el día a día, puede ayudar a aquellos que no tienen ni voz ni espacio para protestar o defenderse.

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