Brad Pitt retoma su papel de Cliff Booth en la nueva película de David Fincher

La secuela de Érase una vez en Hollywood, escrita por Quentin Tarantino, partió de un guion de 230 páginas, del que se eliminaron 60 para ajustar la historia. El filme tendrá un estreno exclusivo en salas IMAX el 25 de noviembre, antes de llegar a Netflix el 23 de diciembre.

Brad Pitt retoma su papel de Cliff Booth en la nueva película de David Fincher

La película transcurre a fines de los años 70, ocho años después de los acontecimientos de Érase una vez en Hollywood (Netflix).

El regreso de Cliff Booth, el doble de riesgo que Brad Pitt interpretó en Érase una vez en Hollywood, trae novedades para los seguidores de la película de Quentin Tarantino. Esta vez, sin embargo, el cineasta no estará detrás de cámara. David Fincher asumió la dirección a partir de un guion escrito por Tarantino, cuya primera versión era tan extensa que, según explicó el realizador, podía dar lugar a dos películas.

«El primer borrador que leí tenía 230 páginas. Era, en esencia, como dos películas», contó Fincher en una entrevista con la revista Empire. Para llevar la historia a la pantalla en un solo largometraje, el director y su equipo tuvieron que eliminar 60 páginas y encontrar un equilibrio entre las distintas miradas creativas que confluyeron en el proyecto.

«En algún lugar de ahí estaba el diagrama de Venn de lo que quería hacer Brad (Pitt), lo que quiero hacer yo y lo que quería hacer Quentin. No ‘lo que querían hacer’ en general, sino las áreas en las que debíamos enfocarnos», explicó. La referencia al diagrama de Venn alude a la búsqueda de puntos en común entre las ideas del actor, las del director y las del guionista para definir qué aspectos quedarían en la versión definitiva.

Aun después de ese recorte, la película tendrá una duración de dos horas y veinte minutos. La extensión permite dimensionar el volumen del material original y el trabajo necesario para condensarlo. Tarantino, por su parte, respaldó la labor de Fincher y lo definió, en tono de broma, como su «director favorito», después de sí mismo.

Brad Pitt junto a Peter Weller, quien interpreta a Gus Booth, el padre de Cliff, en Las nuevas desventuras de Cliff Booth (Netflix).

Junto a Brad Pitt, la película cuenta con un reparto coral integrado por Elizabeth Debicki, Scott Caan, Carla Gugino, Timothy Olyphant, Yahya Abdul-Mateen II, Peter Weller y Matt Groove, entre otros actores.

El regreso de Cliff Booth

La historia se sitúa a fines de los años 70, ocho años después de los acontecimientos vinculados con la familia Manson que marcaron el desenlace de Érase una vez en Hollywood, estrenada en 2019. En ese período, la industria cinematográfica atraviesa cambios y los dobles de riesgo empiezan a perder parte del lugar que ocupaban en Hollywood.

Cliff, mientras tanto, combina trabajos como camarero y proyeccionista con una actividad mucho menos convencional, aquella que implica resolver problemas en los bajos fondos de Los Ángeles. La película recupera así al personaje por el que Pitt obtuvo su primer Oscar como actor, en la categoría de mejor actor de reparto, y amplía una historia que conquistó a los seguidores del filme original.

La nueva producción conserva el guion de Tarantino, pero cambia de realizador. Fincher, responsable de títulos como Seven, El club de la lucha y Zodiac, queda al frente de esta continuación, en un cruce creativo que reúne a tres figuras centrales del proyecto.

Las nuevas desventuras de Cliff Booth se estrenará en cines el 25 de noviembre y llegará a Netflix 28 días después, el 23 de diciembre. Sin embargo, el anuncio también tiene un costado amargo, ya que marcará el cierre de una etapa en la relación entre David Fincher y la plataforma, luego de que el director decidiera no renovar el acuerdo que mantenían desde hacía una década.

Con una inversión de 200 millones de dólares, la producción se convirtió en el proyecto más caro de Fincher y Quentin Tarantino. Según trascendió, el director pidió fondos adicionales para rodar escenas, una exigencia que habría profundizado las diferencias con Netflix. A esas tensiones se sumaron los desacuerdos sobre el modelo de distribución y las posibilidades de exhibición en salas. Producciones como Mank y The Killer, realizadas para la plataforma, tuvieron un recorrido limitado en los cines, una situación que también habría influido en el distanciamiento.

 

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