La memoria de la niñez tiene una potencia silenciosa que logra atravesar pantallas, épocas y generaciones. Cuando un artista acompaña el crecimiento de los más chicos durante más de dos décadas, su figura deja de habitar únicamente la pantalla para convertirse en un refugio afectivo guardado en el tiempo. En las últimas semanas, un fragmento de su paso por el podcast “La Sillita”¹ volvió a situar a Diego Topa en el centro de la conversación digital, no por un paso de baile ni por un estribillo pegadizo, sino por la desnudez emocional con la que recordó un hecho que lo marcó en sus años de mayor exposición.
Allí mismo, durante la charla en el podcast, el artista aborda un recuerdo doloroso: el día que le cantó a Milagros, una pequeña niña que se encontraba en estado vegetal tras una operación. En ese momento aún profundamente conmovido y acongojado por lo vivido en aquella situación, el artista relata como puede que, pese al contexto dramático, sintió la presencia de la niña al interpretarle una canción en la que considera la presentación más difícil de su vida; un episodio que la paternidad lo llevó a resignificar con otra empatía. Esa misma sensibilidad es el motor con el que hoy concibe su trabajo diario, interactúa con el algoritmo de YouTube, produce a nuevos colegas del rubro infantil y encara sus espectáculos en vivo.
A punto de reencontrarse con el público cordobés con la propuesta “Un mundo de colores”, el conductor y productor mantuvo un diálogo sincero con Hoy Día Córdoba para repasar un presente atravesado por el afecto mutuo con quienes ya crecieron, el valor de frenar la vorágine cotidiana y el deseo constante de tejer comunidad.
Hoy Día Córdoba (HDC): En este último tiempo se movieron muchas fibras a partir de tu participación en La Sillita, donde compartiste pasajes muy íntimos de tu historia con el público ¿Cómo procesás ese ida y vuelta con la gente que hoy, ya quizás adulta, te sigue expresando tanto cariño?
Diego Topa (DT): Fue hermoso. Se generó un clima mágico con los chicos que crecieron conmigo; eran más de 20 en el estudio, todos de veintitantos años, trabajando con un amor y un respeto increíbles. Creo que esa energía fue la que se transmitió, porque no paran de llegarme notificaciones por todos lados. La gente está necesitando un poco de verdad, de conexión de alma a alma, de corazón a corazón, y me gusta transmitir también la sensibilidad. A partir de ahí volvió a surgir una frase que me dicen mucho los adolescentes: “Si llora Topa, lloramos todos”. Hacer reír es fácil, pero hacer llorar es re difícil, y yo no lo hago a propósito; soy yo a flor de piel, y cuando pasa eso es hermoso. Así que te agradezco también la apertura.
HDC: En tu espectáculo actual cobró un protagonismo especial la figura del cartero ¿Qué búsqueda hay detrás de eso?
DT: La innovación termina siendo volver un poco para atrás. Los chicos están tan acelerados, tan ansiosos, tan tac tac tac tac tac [sic] con el TikTok y con todas las cosas que digo: ‘Bueno, stop, a frenar, a mirarnos, a conectarnos con una historia que tiene que ver con las cartas, con un cartero’. Antes conocíamos al cartero que venía al barrio, tenía un nombre. Entonces hoy no sabés quién viene, ahora venimos de esto, pedidos, pero no tiene personalización. Entonces, llevar un poquito para atrás eso y contar lo que era el cartero, cómo llevaba las cartas; uno se involucraba cuando venía el cartero a fin de año, le regalábamos algo. Como que era más familiar todo.
Entonces, me gustó poder volver un poco a la fuente con eso y poder contar un poquito lo que era mi historia a través de eso, llevado a un mundo de colores a lo de hoy, con el Dino Bebé, con Bingo el Perro y atravesando este mundo de colores con un cartero. Entonces, después cuando se van a la casa, los chicos empiezan a preguntar y a contar cosas con la mamá, con los abuelos, y es mágico cuando pasa eso. Por eso digo siempre que hay que volver para atrás; los chicos están acelerados, pero nosotros somos los encargados de volver un poquito para atrás con eso.
Quise rescatar el valor simbólico que tiene recibir un pedazo de papel con la letra de alguien querido. El otro día ordenaba mi mesita de luz (se toma una pausa profunda) y me encontré con una carta de mi abuela; y siento que ahí está su energía, su lapicera, el tiempo que se tomó (Diego se emociona al recordarla). Y lo digo en el show: tomémonos el tiempo de escribir una carta, dejar algo escrito con amor, es un momento muy sensible.
HDC: ¿Un mundo de colores también es el nombre de tu anteúltimo álbum que tiene 18 canciones?
Diego Topa: “Sí. Generalmente los discos ahora tienen unas 18 canciones. El anterior a Canta junto a mí fue Un mundo de colores, y el anterior fue A jugar con Luli Pampín, con mi amiga hermosa. Así que ahí vamos, y ya estoy preparando el otro.”
HDC: Claro, no te detenes en ningún momrnto.
DT: Y lo que pasa es que cuando saco los discos ahora… es que cambió mucho, el disco sale, pero acompañado de un lanzamiento en YouTube. Lanzo dos canciones por mes. Entonces, imaginate, cada seis meses se me terminan. Voy sacando discos más y lo voy retrasando un poco porque le voy metiendo otro contenido compilado porque sino no doy abasto.
HDC: Claro. Y además, transitaste más de 20 años siendo la cara visible de Disney Junior y en el último tiempo te volcaste de lleno al universo de YouTube ¿Cómo fue adaptarte a esa nueva plataforma?
DT: Para mí YouTube era un mundo nuevo porque antes tenía un contrato de exclusividad y todo mi contenido pertenecía a la señal. Cuando terminó esa etapa empecé a subir cosas sin entender bien las reglas de juego. Ahí aparecieron amigos como Luli Pampín o Martín Cirio, que me dijeron: “Amigo, tenés que conectar bien el canal y entender el compromiso que requiere el algoritmo”. Empecé a estudiar el lenguaje, a subir material de forma constante y a involucrarme en la producción propia, como el proyecto interactivo «Querido Hugo» que hago con mi marido. Hace un mes recibí mi placa del millón con mucho amor, por mi trabajo. Para mí son premios al corazón, más allá del número.
HDC: En este camino también asumiste un rol activo acompañando y promoviendo a otros proyectos infantiles, tanto locales como internacionales., por ejemplo hace poco que acompañaste a “La Casa de los Meñisques” ¿Cómo ves la escena actual de la música para la infancia? ¿Te predispone un poco el compartir el tiempo con tu hija?
DT: Mi hija (Mitai) me sirvió muchísimo para nutrirme y descubrir propuestas increíbles que hoy adoro, como Pequeño Pez, Canticuénticos o Pim Pau. Con varios de ellos pensamos colaboraciones y nos consultamos cosas constantemente. Me parece fundamental armar red, apoyarnos entre colegas y asumir la responsabilidad de cuidar lo que consumen los chicos. Acompaño a grupos como La casa de los mañisques o Chiquitons desde la producción porque creo que ese es el mejor mensaje que podemos dar: mostrarnos juntos trabajando para la niñez.
HDC: Hablando de nuevos momentos o etapa. Hace muy poco días cumpliste 51 años hace muy pocos días y te encontrás con un público intergeneracional que abarca desde nenes de tres años hasta adultos que van a verte por pura nostalgia ¿Cómo dialogás con ese recorrido?
DT: Miro para atrás, lo construido, las cosas hermosas, todo lo que viene, disfrutar a mi hija y tratar de solucionar los problemas más rápido. Estoy como más sensible y disfrutando el aquí y ahora porque es verdad: hay que disfrutar el hoy, estar, agradecer y compartir con la familia. Hoy estamos, mañana no, y hay que estar para dejar huella. El teatro tiene eso de imborrable. Yo me acuerdo perfectamente de cuando mi abuela me llevaba a ver obras de chico. Vengan al teatro a compartir con abuela, con mamá, con papá, porque el momento vivido ahí queda para toda la vida. Después vas de grande a ver una obra y no te queda tanto, pero lo de la infancia no te lo olvidás más.
El artista se presentará en la ciudad este domingo 25 de octubre en Quality LAB (Av. Cruz Roja Argentina 200) con un espectáculo que repasa las canciones de su anteúltimo disco y algunos hábitos de un tiempo pasado. Las funciones para ese día están programadas para las 16 y a las 18. Las entradas se consiguen a través de Quality Center.
