El caballero de los Siete Reinos, la serie que cambia las reglas de Poniente

No hay dragones surcando el cielo ni Targaryen de pelo platinado conspirando en salones dorados. La nueva serie de HBO Max —que estrena su segundo episodio hoy— toma una decisión clave: bajar la épica del pedestal y contar una historia a ras del suelo. Literalmente, en el barro.

El caballero de los Siete Reinos, la serie que cambia las reglas de Poniente

Basada en los relatos cortos de Dunk y Egg, El caballero de los Siete Reinos explora un Poniente más íntimo, donde la aventura y el honor se viven a ras del suelo.

Siete años después del final de Game of Thrones, el universo creado por George R. R. Martin vuelve a expandirse, pero esta vez sin la necesidad de forzar la épica. En el medio, House of the Dragon intentó ocupar el trono con una solemnidad casi académica, cargada de linajes, profecías y traiciones recitadas en tono grave. El caballero de los Siete Reinos hace exactamente lo contrario: abre una ventana y deja entrar aire.

La historia nos lleva a un Poniente de hace un siglo, mucho antes de Daenerys y sus dragones. Pero en este relato el poder importa poco. No hay guerras que definan el destino del mundo ni discursos sobre la legitimidad del Trono de Hierro. La cámara elige quedarse con los que caminan: campesinos, caballeros sin fortuna y jóvenes que todavía no saben quiénes van a ser. El destino juega otro rol; no está escrito de antemano, se va gestando con la mirada del espectador.

Un dúo improbable para un mundo áspero

En el centro de la narrativa están Dunk (Peter Claffey), un gigantón torpe y noble, y Egg (Dexter Sol Ansell), un escudero pelado, vivaz y peligrosamente inteligente. Juntos forman una especie de road movie medieval: caminos polvorientos, posadas dudosas y decisiones morales que pesan más que cualquier espada.

Dunk no es solo el corazón de esta historia, también su legado atraviesa generaciones. George R. R. Martin confirmó que Ser Duncan el Alto es un antepasado de Brienne de Tarth, y la conexión se refleja tanto en la estatura y la fuerza como en el sentido del honor. Criado en Pozo de Pulgas y sin linaje que lo respalde, Dunk avanza como caballero errante y, sin proponérselo, construye un legado que siglos después reaparece en Brienne: su ética, su determinación y hasta el escudo que portan muestran cómo los valores de un héroe humilde pueden perdurar más allá del tiempo y la sangre

El tono se configura de manera sorpresiva. Donde Game of Thrones era tragedia y House of the Dragon, drama histórico, esta serie se permite el humor, la ternura y la incomodidad. Hay golpes, sí, pero también silencios, miradas y aprendizajes compartidos. La química entre ambos protagonistas sostiene una narración que no necesita shock constante para avanzar.

Todo caballero necesita un escudero —y vos parecés necesitarlo más que nadie”, le dice Egg a Dunk. En esa frase está condensado —por ahora— el espíritu de la serie: dos personajes rotos que, sin saberlo, se están salvando mutuamente.

Con un peso menor al de sus predecesoras, el contexto le permite avanzar sin lastres. No hace falta repasar árboles genealógicos ni recordar batallas pasadas para entrar en clima. Funciona sola, con identidad propia y personalidad marcada. Y el espectador que ya recorrió este universo se sumerge de inmediato en la lógica y la narrativa de Martin.

A qué hora se estrena el próximo capítulo

El segundo episodio de El caballero de los Siete Reinos estará disponible esta noche a partir de las 23:59 en HBO Max, continuando una propuesta que se distancia de la épica grandilocuente para concentrarse en relatos mínimos y personajes en construcción.

En ese camino, la serie se afirma como una historia de segundas oportunidades, centrada en figuras comunes que intentan sostener el honor y la elección personal en un mundo que no siempre ofrece recompensas. Un regreso a Poniente que, lejos de dioses, dragones y tronos, encuentra su fuerza en lo humano.

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