El Museo Emilio Caraffa inaugura esta tarde, a las 19, su segundo ciclo del año con cuatro propuestas que transforman el edificio en un lugar de encuentro.
Una de las apuestas centrales es el festejo por la década de trabajo del colectivo Bordadoras en el Museo. A través de las exhibiciones “Archivo afectivo” y “Cultivar lo íntimo, sembrar lo colectivo”, se despliega un proceso iniciado en 2016 donde el hilo y la aguja se volvieron una herramienta de reflexión. Como se detalló en la presentación, este intercambio entre mujeres de diversos puntos de la ciudad permitió conformar una memoria textil colectiva que integra afectos, luchas y deseos. Asimismo, la propuesta aborda la sexualidad como un territorio diverso, utilizando el arte para fortalecer la escucha y el reconocimiento mutuo en un espacio de experiencias compartidas.
En sintonía con la idea de cuestionar lo establecido, la Sala 0 recibe el proyecto educativo «Precioso prejuicio». La dinámica utiliza la obra restaurada “Figura de niña” (1931), de Francisco Vidal, para proponer un ejercicio lúdico: el público debe observar un video con relatos contrapuestos y descubrir cuál de ellos es verdadero. Mediante esta participación, la muestra busca poner en duda prejuicios vinculados al género, la clase social y las formas de autoridad dentro del campo artístico.
Por otro lado, la experiencia del paisaje se expande en la Sala 1 con “Entre sentidos. Inmersiones en torno al paisaje”. En esta sala, las pinturas y fotografías de la colección dialogan con recursos de audiodescripción inmersiva, logrando que lo visual se enlace con lo sonoro. Para habitar las obras desde esta perspectiva multisensorial, se recomienda a los asistentes concurrir con celular y auriculares, permitiendo que el territorio sea percibido como una construcción social y sensible que va más allá de la simple imagen.
Finalmente, el recorrido se completa con “Are You for Real”, una indagación sobre cómo las infraestructuras actuales intervienen en nuestra experiencia del mundo. A través de un cruce entre arte, ciencia y ficción, la exhibición analiza el impacto de los sistemas digitales sobre los cuerpos y los ecosistemas. La intención es abrir narrativas alternativas y preguntas sobre nuestra relación con el entorno y el deseo en un mundo mediado por la computación. Todo este conjunto de propuestas, que incluye la instalación “Grunk” sobre la comunidad armenia, podrá visitarse hasta el 27 de septiembre.
Además, el museo puede visitarse de martes a domingos y feriados de 10 a 19. Las entradas tienen un valor de $5.000, aunque los miércoles el ingreso es gratuito para todo el público. También existe un pase combinado de $10.000 para recorrer el Caraffa junto al Palacio Dionisi y el Museo Evita-Palacio Ferreyra, y una opción para grupos familiares por $15.000. El acceso es sin cargo todos los días para menores de 16 años, jubilados, estudiantes y personas con discapacidad.
