El Padre Guilherme Peixoto homenajeó a Francisco en Plaza de Mayo

A través de una innovadora propuesta que fusionó la liturgia religiosa con el techno melódico, miles de personas se reunieron para celebrar la vida y el legado de Jorge Bergoglio. El encuentro, realizado al cumplirse casi un año de su fallecimiento, buscó plasmar el mensaje de Francisco sobre una Iglesia abierta e inclusiva a través del arte del sacerdote portugués.

El Padre Guilherme Peixoto homenajeó a Francisco en Plaza de Mayo

Un encuentro histórico. Fuente: EFE (Juan Ignacio Roncoroni).

La Plaza de Mayo se convirtió este sábado en el epicentro de un fenómeno que desafió las fronteras entre lo sagrado y lo profano, reuniendo a una multitud para honrar la memoria del papa Francisco bajo un lenguaje sonoro inédito para el espacio público porteño. El evento, denominado “Francisco vive en el Encuentro”, tuvo como figura central al sacerdote y DJ portugués Guilherme Peixoto, quien desplegó una propuesta de techno melódico ante miles de asistentes que desbordaron el microcentro desde las 20. Esta manifestación colectiva no solo buscó recordar al pontífice argentino, sino también poner en práctica su premisa de «salir al encuentro» de las periferias existenciales a través de una estética contemporánea que combinó la mística religiosa con la energía de la música electrónica.

El tributo se enmarcó en el primer aniversario del fallecimiento de Jorge Bergoglio, ocurrido el 21 de abril de 2025, transformando la conmemoración en un rito de espiritualidad expandida que atrajo a personas de diversos puntos de la ciudad y el interior del país. La atmósfera en la plaza estuvo marcada por una profunda carga emocional, donde el tradicional fervor religioso se manifestó a través de aplausos, banderas y miles de pantallas de celulares que iluminaron la noche mientras las gigantografías del Papa dominaban la escena. 

Miles de personas se reunieron en Plaza de Mayo para celebrar el legado de Jorge Bergoglio. Foto: RS Fotos

El set ofrecido por Peixoto no fue un recital de electrónica convencional, sino una fusión artística y espiritual diseñada para interpelar la sensibilidad moderna. Ataviado con su sotana y operando una consola de alta tecnología, el sacerdote integró a su mezcla fragmentos de textos sagrados, repiques de campanas y elementos de la liturgia tradicional, procesados bajo el pulso del techno. Su objetivo fundamental, según ha manifestado en diversas ocasiones, es demostrar que la fe y los ritmos de la pista pueden coexistir sin perder la profundidad del mensaje religioso, logrando un equilibrio entre la euforia del baile y el recogimiento de la oración.

Esta metodología de «evangelización electrónica» requiere una preparación que el Padre Guilherme asume con rigor profesional y espiritual. Antes de enfrentarse a la multitud, suele realizar un momento de oración privada y, una vez en el escenario, se dedica a “leer” la energía de los asistentes, buscando la frecuencia exacta para conectar con el público. Esta dinámica le permite transformar un evento masivo en una experiencia de conexión humana, alejándose de los protocolos rígidos de la Iglesia para habitar un espacio de cultura compartida que busca interpelar a las nuevas generaciones.

El recorrido: de las misiones de paz a los escenarios mundiales

La singular biografía de Peixoto es la que otorga peso y coherencia a su propuesta actual. Nacido en 1974 y ordenado sacerdote en 1999, su vocación lo llevó por senderos poco transitados por el clero tradicional, incluyendo una etapa como capellán militar en contextos de alta complejidad bélica como Kosovo y Afganistán. Fue precisamente en el frente de batalla, alrededor del año 2010, donde comenzó a musicalizar encuentros informales para los soldados, descubriendo en la música una herramienta poderosa para sostener la moral y la fraternidad en medio del conflicto.

Al regresar a su Portugal natal, Peixoto decidió profesionalizarse en la música electrónica con un objetivo solidario inicial: recaudar fondos para sostener las necesidades de su parroquia. Sin embargo, lo que comenzó como un gesto de autogestión económica derivó en un fenómeno cultural de escala global. Su trayectoria lo ha llevado a presentarse en hitos históricos como la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) frente a 1.5 millones de personas, y en templos de la música electrónica como el festival Tomorrowland, además de escenarios icónicos como el Cristo Redentor. Incluso en 2025, su labor fue validada por el propio Francisco, quien asistió a una de sus presentaciones en Eslovaquia, respaldando su intención de llevar un mensaje de paz a través de sonidos electrónicos.

La impronta de Bergoglio y el horizonte de la Iglesia

El motor intelectual y espiritual detrás de la obra de Peixoto es, sin duda, el magisterio de Francisco. El sacerdote ha reconocido que el llamado de Bergoglio a construir una Iglesia inclusiva y abierta fue el impulso definitivo para que se atreviera a explorar lenguajes artísticos no convencionales. El evento en Plaza de Mayo, coordinado por la Asociación Civil Miserando, se propuso precisamente capturar ese espíritu: una celebración comunitaria que se aleja de la solemnidad del duelo para apostar por la vitalidad del encuentro.

El Papa Francisco junto al Padre Guilherme Peixoto.

La apuesta del «Cura DJ» reside en la convicción de que lo sagrado debe saber habitar los tiempos actuales. Al integrar la tecnología y el ritmo a la vivencia de la fe, Peixoto ofrece una respuesta a la crisis de sentido de una contemporaneidad saturada de ruido, proponiendo la música como un vehículo de trascendencia

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