Si bien fueron pocos los cambios por los que navegó Barco en el último año, se distinguen por ser sustanciales, aquellos que los ubicaron en medio de un tembladeral. Hubo una salida, hubo cambios de instrumentos, hubo canciones nuevas que ya dan forma a un disco en camino, pero también fueron esos movimientos los que permitieron el paso hacia su presente. Cabe destacar que ninguno de esos cambios se jacta de ser pernicioso porque, de hecho, se sucedieron con una naturalidad tal que incluso permiten que Ale Álvarez hoy lo cuente con humor.
Y toda esa marea que vuelve a acercar el Barco a la ciudad —ese barco diferente, pequeño pero más ensamblado, con marcas pero también más enriquecido— es la que nos permite, justamente, conversar en profundidad con Alejandro Álvarez, también conocido como Aleto para buena parte de quienes siguen a la banda. En la conversación, las palabras pasaron a relevar cada uno de esos movimientos y las emociones que los acompañan: la salida de su hermano Francisco después de diez años, el pase de Ramiro Cremona a la batería, la incorporación de un guitarrista invitado y el cierre de la etapa con Geiser.
Nada parece haber ocurrido con demasiada solemnidad. De hecho, cuando habla de la llamada “nueva formación”, Ale se ríe de la etiqueta, porque en el núcleo de Barco siguen estando los mismos tres de siempre. Sin embargo, muchas veces los cambios vienen con impulso. En este caso el impulso hasta le dio nombre, Gloria, el cuarto disco de la banda que trae siete canciones y tiene salida prevista en marzo de 2027.
Aunque en el tramo previo a la llegada del álbum, la banda también se ha dispuesto a preparar una vuelta a los escenarios, entre los cuales aparece Córdoba. Precisamente este sábado 3 de octubre, para tocar en Pétalos de Sol (bv. San Juan y La Cañada). En el medio de todo, Ale se toma el tiempo para contar qué pasó, cómo lo vivieron y por qué, contra cualquier pronóstico, el barco parece estar navegando con más energía que antes.
Vuelta a los escenarios
La primera fecha con esta formación tuvo lugar el 19 de septiembre, en Vicente López, el barrio donde nació Barco hace casi 13 años. Desde entonces pasaron tres discos —Antes del desmayo (2013), Era Es Será (2016) y El viaje de la canción (2023)—, escenarios como Cosquín Rock, Lollapalooza y Quilmes Rock, y varias vueltas por México y El Salvador. También una nominación a los Premios Gardel por su segundo álbum y hasta la apertura de los shows de Damon Albarn en el Gran Rex. Ahora, después de meses de cambios y de trabajo concentrado en el cuarto disco, la banda volvió a probar las canciones arriba del escenario.
Hoy Día Córdoba (HDC): Ale, antes de su regreso a Córdoba ¿Con esta nueva formación ya han tenido toques en otros espacios?
Alejandro Álvarez (AA): Tocamos el sábado 19 en Vicente López, nuestro barrio en Buenos Aires, y la consideramos como una especie de vuelta a los escenarios porque en el medio estuvo este cambio de formación que nos tomó un tiempo acomodar y también nos dedicamos a grabar el cuarto álbum, que se va a llamar Gloria. Va a salir un single adelanto a fines de noviembre y el disco completo ya para marzo o abril del año que viene. Pero está casi hecho. De hecho, lo hicimos gran parte en Uruguay. Así que también en mis venidas a visitar a mi niña, vengo aprovechando para terminar.
Ahora estoy muy metido con el single adelanto, que también es una canción que se llama “En el fondo lo sabés”. Es una canción bailable con cierto parentesco a “Eso es amor”, que es otra canción nuestra que es también como puntual bailable. Y son como primas lejanas, no son primas cercanas porque se ven de vez en cuando. A mí me gusta cada vez más, se va resignificando en mí.
Entonces, las canciones de esa Gloria por venir se fueron construyendo en ese cruce entre Álvarez, sus dos compañeros y Agustín Simon, músico uruguayo y coproductor del disco.
HDC: Quería preguntarte ¿quién estuvo a cargo de la producción esta vez, teniendo como antecedente El viaje de la canción, producido por Héctor Castillo y Andy Daze?
AA: El álbum que se viene, si bien es obviamente un nuevo álbum y en este caso el nombre —nunca fue una cosa menor el nombre— viene con una fuerza propia por el peso de la palabra y por el significado que puede tener para cada uno. Viste las glorias para uno puede ser llegar del laburo, tirarse al sillón a escuchar un disco a tomar algo y para otros es hacer un gol en un partidito de fútbol con amigo. Cosas básicas o muy de la diaria. Pero también acarreando la idea de que la gloria es personal, pero nunca en solitario; es una idea de abrazar al entorno, a la humanidad y a una vinculación más saludable con la vida. Es un disco que puede tener una relación con material nuestro, se podría decir que tiene un espíritu más parecido al primer disco (Antes del desmayo).
Y también por la casualidad, yendo a la pregunta que me hiciste, que no es casualidad, está coproducido con un amigo de Uruguay, Agustín Simon. El primer disco también lo hicimos del mismo modo pero con otro amigo uruguayo.
indie argentina con una base rítmica al frente, sintetizadores, guitarra funk y una voz de peso propio.
Siete canciones para la Gloria
AA: Grabamos nueve canciones, pero van a quedar siete dentro del disco, que también es el mismo número de canciones que nuestro primer disco. Pero tampoco fue muy buscada esa situación, sino que había dos de esas canciones que se nos empezaban a ir del núcleo de esas siete.
El relato son estas siete canciones; y yo que puedo escuchar de punta a punta —si bien faltan detalles— estoy muy entusiasmado con el material porque lo siento como muy honesto. No es que lo anterior no haya sido honesto pero sí en cuanto al encare y a cómo fue desembocando todo naturalmente se parece mucho al primero, donde éramos nosotros solos con presupuestos muy chiquititos.
La comparación con «Antes del desmayo» aparece varias veces durante la charla. No tanto por el sonido como por la forma en que Barco volvió a encontrarse trabajando: más cerca de sus propias decisiones, con menos estructura alrededor y con esa mezcla de entusiasmo e incertidumbre que suele acompañar a los comienzos.
HDC: Entre Antes del desmayo y Gloria van a pasar casi 14 años, pero entre los últimos dos discos el intervalo fue bastante más corto. ¿Qué cambió en la forma de trabajar de la banda durante ese tiempo?
AA: Y ahora al final del tramo —esto lo cuento porque puede salir— nos quedamos sin sello o mejor dicho dejamos de trabajar con el sello discográfico en el que estábamos, “Geiser”. Y a nosotros también nos resultó. Sin ánimos de hablar mal del sello porque realmente cuando estuvimos codo a codo fue una buena presencia en nuestra historia, pero dejó de ser una buena presencia, no porque se haya convertido en una mala, sino porque se gana y se pierde estando en un sello, y no hablo del dinero, hablo un poco del motor interno, se relaja, se duerme un poco en los laureles.
Y nos encontramos ahora desvinculándonos del sello, y encarando toda esta historia y la vuelta a los escenarios solos, hay más pila y más entusiasmo que nunca. Realmente es un fuego encendido, es mejor andar tal vez solos siendo muy conscientes de todo lo que uno tiene que encarar siendo independiente. Y la verdad que a la banda, sumado al cambio interno, le pega muy bien, porque estamos muy unidos. Si bien son patas importantes dentro de una estructura como una banda, a veces no lo son…
Ahora nos encontramos con este sistema y es muy bueno, realmente fue lo mejor que nos pudo haber pasado. La vamos a tener que remar mucho más en un montón de otras cosas pero con brazos cada vez más fuertes para remar justamente. Y contentos como grupo, como amigos. Eso es lo más importante que tenemos como banda, realmente somos un grupo de amigos y casi familia, más allá de que ahora mi hermano salió de la banda.
Fuerte y al medio
Francisco Álvarez estuvo diez años en Barco. Su salida evidentemente significó un golpe que llevó al grupo a reorganizarse, aunque Ale insiste en que todo se dio de una manera mucho más natural de lo que puede parecer desde afuera. Fue en ese contexto que Ramiro Cremona, que hasta entonces tocaba los teclados, pasó a la batería.
AA: Aclaro, para los que nos preguntan mucho por Instagram porque no dimos mucha explicación, fue súper natural, fueron 10 años de Fran dentro de la banda. Y un poco el chiste también era ese, Rama siempre fue baterista, estudió y da clases de batería, vive de la batería pero como podía tocar el piano y para lo que necesitábamos estaba más que bien y es familia Rama. Es el marido de mi prima hermana hace 20 años. El movimiento natural fue: “Bueno, vos pasás a la batería”, que aparte es un súper buen baterista.
Al comienzo fue ¿ahora qué hacemos? Se fue Fran. Pero pasada la etapa de duelo si se quiere de decir: “Bueno, ya no toca con nosotros pero sigue siendo nuestro amigo y nuestro hermano, y la mejor con Fran”.
Pero todos estos cambios que al comienzo daban miedo resultaron siendo el motor, el que necesitaba este barco.
HDC: ¿Todos estos cambios quedan un poco impregnados en Gloria?
AA: Sí, absolutamente. De hecho vamos a usar la palabra a full. Es como una gloria todo lo que nos acaba de suceder, de desvincularnos del sello y encarar todo lo que viene por delante que obviamente son cosas que se arman con tiempo.
Estamos armando una buena agenda para el año que viene, para lo que queda de este año también. Y estos vienen a ser nuestros primeros pasos luego de este movimiento interno, de grabar disco, de quedarnos sin esta relación con un sello discográfico. Fue una salida en muy buenos términos, cosa que también se agradece porque al haber contratos y movidas no siempre termina bien los cuentos pero en este caso fue muy natural para ambas partes, fue una separación a conciencia, pacífica y de muy buena onda.
Entonces, el timón de Barco quedó cargo de tres integrantes. Si bien la ausencia de Fran modificó la dinámica interna, para Ale, terminó por reforzan el vínculo.
AA: Y realmente la unión entre el núcleo de tres que somos ahora, porque después tenemos un guitarrista que viene de invitado a los shows en vivo, pero no forma parte del núcleo digamos. Y realmente el núcleo que hoy está muy fuerte; es lo más poderoso. Es lo más importante porque las canciones y el amor por la música las tenemos, es decir, se puede laburar en un contexto donde no somos amigos. Pero en este caso somos amigos y familia, se disfruta y se cuida el doble.
Y el compromiso es por tres muy fuerte. Entonces, está la sensación de que nos sentimos indestructibles más allá de cualquier tipo de resultado. Nosotros con nuestros instrumentos y nuestra sala de ensayos están, estarán con nosotros y están vivos. Y es lo mejor que podemos ofrecer lo mejor a la gente que nos conoce y nos va a conocer que sepan un poco cómo viene la mano y el estado interno actual de nuestras mentes y corazones.
Por ahora, el próximo movimiento es Córdoba. Después vendrán Gloria, las nuevas fechas y el regreso a México y El Salvador. Barco llega a esta nueva etapa con tres integrantes en su núcleo, un guitarrista invitado para los shows y un disco que nació entre Buenos Aires y Uruguay, después de varios cambios que, lejos de frenar el camino, terminaron dándole otra forma.
El primer adelanto de Gloria, “En el fondo lo sabés”, está previsto para fines de noviembre y el álbum completo para marzo o abril de 2027. Antes, este sábado 3 de octubre a las 21, Barco vuelve a Córdoba para tocar en Pétalos de Sol (bv. San Juan y La Cañada). El acceso puede consultarse a través de las redes del espacio @petalosdesol.
