El inicio del Festival Nacional de Folklore de Cosquín no se agota en la Plaza Próspero Molina. Desde hace décadas, el estallido de fuegos artificiales que marca la apertura de cada luna se convierte en un acontecimiento que trasciende el escenario mayor y se proyecta sobre todo el Valle de Punilla. En patios, veredas y lomas naturales, generaciones de vecinos aprendieron a mirar el festival también desde la distancia.
En ese marco, y en coincidencia con la 66ª edición del certamen, una caminata organizada hasta el Cerro Pan de Azúcar invita a resignificar ese rito histórico desde otra perspectiva: el movimiento, el paisaje y la noche serrana como parte de la experiencia.
Un hábito arraigado en el territorio
Para quienes crecimos en Punilla, observar los fuegos de Cosquín desde puntos elevados del paisaje fue, durante años, una práctica casi espontánea. Antes de la expansión de la iluminación urbana, las lomas cercanas a las viviendas funcionaban como miradores naturales. Bastaban el calor persistente de enero, el canto de los grillos y la espera frente a la radio o el televisor hasta que el “Aquí Cosquín” señalaba el inicio del espectáculo.
En muchos hogares, esa secuencia se repetía con una cadencia reconocible: la conversación familiar giraba en torno al festival, la mesa se preparaba para la noche y, apenas comenzaban los fuegos, vecinos y familias se reunían en silencio a observar el cielo iluminado. A varios kilómetros del epicentro, esos pocos minutos lograban suspender la rutina cotidiana y reforzar un sentido de pertenencia compartido.
El rito, hoy: caminar para volver a mirar
Esa tradición de buscar el horizonte encuentra hoy una nueva forma de expresión. La caminata hasta el Cerro Pan de Azúcar propone recuperar aquella experiencia colectiva, pero desde una lógica contemporánea que combina actividad física, contemplación del paisaje y memoria cultural.
El recorrido nocturno transforma el rito doméstico en una vivencia compartida: el cuerpo en movimiento, el monte que acompaña y la espera que vuelve a tener sentido. Desde el cerro, la apertura pirotécnica adquiere otra dimensión: no solo como espectáculo visual, sino como manifestación territorial de un festival que históricamente se vivió mucho más allá de la plaza.
Datos de la actividad
La caminata hasta el Cerro Pan de Azúcar se realizará este miércoles, a las 20:30, en el marco de una de las noches del Festival Nacional de Folklore de Cosquín. La propuesta cuenta con organización y acompañamiento, y está pensada para quienes deseen vivir el inicio del festival desde el paisaje serrano, sin perder el vínculo con el pulso cultural que atraviesa al valle durante enero. Es posible realizar las inscripciones en el siguiente link.
