Esta historia se adentra en una Cádiz golpeada de 1940, saliendo de la guerra, donde la pobreza, los prejuicios y el apego férreo a las costumbres marcan el romance prohibido entre Antonio, un joven moldeado por la tradición de una familia auténticamente gitana, y Pilar, una mujer paya ajena a ese mundo. Con este argumento como disparador, “Limerencia: el peso de elegir” se presentará por primera vez en el Teatro Ciudad de las Artes (Av. Richieri 1955), un espacio que Lorena refiere como su segunda casa. A diferencia del año pasado, cuando la pieza se presentó un día de semana, la cita será durante el fin de semana, precisamente este sábado a las 21.
Ante la dimensión de una puesta que conlleva un esfuerzo inusual para el circuito independiente, este medio se propuso conversar con Lorena Acuña, directora general y referente ineludible de la Compañía Flamenca Alcántara. Subir al escenario a 25 artistas implica orquestar un entramado complejo donde conviven referentes cordobeses con figuras destacadas de Buenos Aires y, además, reuniendo a creadores que habitan múltiples disciplinas a la vez: la interpretación teatral, la solidez del baile técnico y la potencia de la música en vivo. En profundidad, Lorena desentraña la génesis de la obra, sus búsquedas estéticas y la trastienda de una producción apasionada.
En pocas palabras, el núcleo distintivo de la puesta reside en la forma en que los lenguajes del cuerpo traducen esa brecha cultural. Mientras el clan gitano expresa sus dogmas y pasiones a través del flamenco tradicional, el personaje de Pilar manifiesta su búsqueda y desolación desde la danza contemporánea. Aquel cruce entre ambos mundos se encarna en el rol protagónico de Antonio, interpretado por Vico Zapata —bailaor bonaerense y referente del género que llega como figura invitada—, junto a diez bailaoras de la compañía que personifican los distintos estados emocionales del relato y la propia Lorena Acuña en el papel de la madre. El trasfondo aborda las consecuencias de romper los mandatos comunitarios.
El conflicto
La dramaturgia, escrita por Carolina Díaz —quien además codirige la pieza y encarna el papel de Pilar— sitúa el conflicto en la posguerra española para cuestionar la rigidez de los mandatos sociales. La obra expone la grieta que se abre cuando el deseo individual choca de frente contra las estructuras de una comunidad cerrada. La elección no aparece como un acto libre de costos, sino como una encrucijada dolorosa donde cada paso implica una renuncia. Para Lorena, el texto busca reflejar una encrucijada que trasciende la época para interpelar el presente de cualquier espectador, entonces, presume que Carolina «Vino con esta idea de poder trabajar un guion donde pudiéramos mostrar no una novela como estamos acostumbrados, pero sí esto de las tradiciones, de qué pasa cuando yo decido una cosa o la otra… por eso le pusimos ‘El peso de elegir’, porque a través del amor prohibido, de la tradición y todo lo demás, los personajes tienen que tomar una decisión», dice a Hoy Día Córdoba.
Esa distancia irreconciliable entre ambos mundos se traslada de manera directa a las técnicas dancísticas. Para explicitar que Pilar no comparte las raíces ni los dogmas del clan, la dirección decidió que el entorno gitano habite la pureza del flamenco tradicional, mientras la protagonista canaliza su sufrimiento desde el lenguaje contemporáneo. «Pilar es Carolina Díaz, quien escribió el guion. Ella trabaja la cuestión de lo que es ser payo, no gitano digamos, dentro de lo que es la danza contemporánea, para marcar la diferencia que hay entre el flamenco y la danza contemporánea. Todo al extremo para que el público se dé cuenta de que ella no pertenece a nuestras tradiciones. Entonces ella representa a una mujer desolada, que está en busca de un amor, pero que no pertenece al clan», cuenta.
Alrededor de esa tensión gravitatoria se despliegan diez bailaoras de la compañía que funcionan como un coro poético, encarnando las fluctuaciones emocionales y las fases del conflicto dramático, mientras la propia Lorena asume el rol de la madre matriarcal encargada de custodiar la pureza del mandato familiar.
Para articular la narración y romper la rigidez habitual de los tablaos, la producción incorporó la figura de un actor cantante, Julio Cosiansi, quien interactúa con la audiencia en el rol de relator. Su función consiste en guiar el hilo argumental matizando la voz entre la palabra hablada y el canto lírico, integrado a la escena como un personaje más dentro de la historia.
En el apartado musical, la puesta cuenta con un ensamble de ocho intérpretes dirigidos por Ezequiel García, sumando tres guitarras —con la incorporación del guitarrista porteño Manuel Sosa junto a Marcelo Chiesa y Raúl Robledo—, bajo, flauta traversa, cante y percusión. Como sello distintivo e innovador, la obra suma la batería al set percusivo a tono con las vanguardias de la escena española y estrena una pieza original compuesta especialmente para la obra por Marcelo Chiesa. La ambientación se completa con una reconstrucción fidedigna de la época a cargo de la vestuarista Gabriela Zanoni, quien diseñó vestuarios y peinados característicos de los años 40.
Entonces, queda claro que para la Compañía Alcántara, el trabajo sobre el escenario va mucho más allá de la destreza técnica. Detrás de sus más de 25 producciones existe un proceso previo de investigación conceptual e histórica que busca fundamentar cada gesto frente al público. Como sostiene Lorena Acuña, nada en la puesta es casualidad: «A nosotros nos gusta siempre en Alcántara dejar un mensaje a la cuarta pared, con todo respeto al público, y siempre tratamos de hacer investigación completa. Tiene un porqué todo lo que queremos mostrar: de dónde viene, por qué esa coreografía está en esa escena y no en otra, qué representa ese palo o esa danza dentro del flamenco, por qué está esa canción o por qué esa letra no se baila y es interpretada», cuenta.
Y muchas veces, esa investigación que exige una reconstrucción fiel de una época o una tradición se encuentra con nuevas miradas y búsquedas contemporáneas. El desafío, entonces, es incorporar esos cambios sin perder el respeto por las raíces del flamenco ni por las formas en que se expresa en la actualidad.
Con 25 artistas en escena y una puesta que amplía las posibilidades tradicionales del flamenco, surgió la pregunta por el lugar que ocupan este tipo de espectáculos en España, ya que no son tan habituales en la cartelera argentina dentro de lo que solemos asociar por género musical. Al respecto, la directora explica que en los festivales españoles conviven propuestas de corte tradicional con otras que incorporan elementos teatrales y narrativos, una tendencia que le permite a la compañía explorar nuevas formas sin dejar de lado las raíces del flamenco.
«Allá en España hay muchos festivales, sobre todo en enero, febrero y marzo, como el Festival de Jerez, que se hace en Jerez (Cádiz), donde la gente puede presentar distintos formatos. Vos podés presentar un formato tipo tablao, que es lo más común, donde van el bailaor, la bailaora y el cantaor, y no hay una historia que contar. Es simplemente el fuego del flamenco, la destreza y lo que querés representar con una coreografía. Y después tenés el otro formato, que es más este estilo de danza-teatro, donde tenés una historia que contar, donde ya tenés en juego muchas cosas: vestuario, luces, escenografía…», indica.
Entonces, esa apertura también se ve en las puestas actuales, que incorporan elementos del teatro contemporáneo y se apartan de los códigos clásicos. «En España ya se ha habilitado lo escénico. Un escenario donde podés usar escenografía, pantalla gigante, salir con la cara pintada, con un traje no tradicional, tirarte al piso o tirar zapatos desde arriba que caigan al piso, llevado más a lo que usa el contemporáneo o el teatro que busca romper para que le llegue a la gente. No quiere decir que un tablao tradicional no llegue a la gente pero llega de otra forma, el íntimo, el estar ahí«, agrega.
Y no solo eso, sino que cuanto más compleja es la puesta, mayor es el equipo que se necesita para llevarla a escena. En «Limerencia. El peso de elegir», 25 artistas actúan sobre el escenario y otras 10 a 15 personas trabajan detrás de escena, en áreas como prensa, maquillaje, redes sociales, fotografía, filmación, iluminación, técnica y vestuario. Entonces la coordinanción para poder llevar a cabo este tipo de puestas implican un gran esfuerzo, más allá de que en este caso se trata de un reestreno y el proceso es diferente en relación al tiempo.
“Pero si no está hecha la obra y hay que empezar desde cero, se empieza a laburar en diciembre del año anterior. En enero se empieza a buscar la idea, la maqueta, se empieza a investigar, se empieza a ver si es llevadero o no. En marzo ya tiene que estar listo el guion. Y una vez que esté listo el guion se convoca a la gente y se le dice que vamos a empezar a trabajar. Generalmente se trabaja primero con las coreografías y las bailaoras de la Compañía Alcántara. Y después se van sumando los músicos ya cuando la cosa está más preparada y los actores se van incorporando al final”, cuenta.
El esfuerzo que demanda una producción independiente, sin embargo, no siempre se traduce en una larga temporada. Como señala la directora, “por ahí te da un sabor amargo que siendo producción local cueste tanto y sea para una sola función”, sobre todo cuando detrás hay meses de trabajo y la incertidumbre de no saber cómo será la respuesta del público. Más allá del clima desalentador que genera la retracción del consumo cultural, cuyas consecuencias hoy también alcanzan a los grandes espectáculos y se suman a las dificultades habituales de las producciones independientes para sostener sus funciones, la Compañía Alcántara se prepara para subir a las tablas con el pulso acelerado de los últimos ensayos y la convicción intacta de defender la dignidad del arte local. En una única función, la entrega, el coraje y la pasión flamenca buscarán abrirse paso frente a las adversidades.
Las localidades para el show se adquieren por Autoentrada o en la boletería del teatro.
FICHA TÉCNICA Y ARTÍSTICA
- Obra: Limerencia: el peso de elegir (Obra Musical Flamenca).
- Función: Sábado 24 de octubre a las 21.
- Lugar: Sala Mayor del Teatro Ciudad de las Artes (Av. Ricchieri y Concepción Arenal, Córdoba).
- Entradas: En venta a través del sistema Autoentrada y en la boletería presencial del Teatro Ciudad de las Artes ($22.000 Platea Alta / $25.000 Platea Baja).
Dirección y Producción
- Idea y Dirección General: Lorena Acuña.
- Guion y Codirección: Carolina Díaz.
- Dirección Musical: Ezequiel García y Lorena Acuña.
- Producción General: Alcántara Producciones / Alcántara Cultural.
- Prensa y Comunicación: Laura Mercado.
Elenco Principal y Actuación
- Bailaor Invitado: Vico Zapata (Buenos Aires).
- Bailaora Principal: Lorena Acuña.
- Bailarina de Danza Contemporánea (Pilar): Carolina Díaz.
- Actor, Cantante y Narrador: Julio Cosiansi.
- Actriz de Puesta: Camila Brunoldi.
Cuerpo de Baile (Compañía Flamenca Alcántara)
- Alejandra Nieto, Camila Gudiño, Gisel Melchiori, Lucía Solfanelli, Macarena Vanni, Mariela Amador, Natalia Herrada, Rocío Calderón, Silvina Aspitia y Stephanie Walker.
Músicos en Vivo
- Cante y Dirección Musical: Ezequiel García.
- Guitarristas: Marcelo Chiesa, Raúl Robledo («El Chocolate») y Manuel Sosa (Buenos Aires).
- Flauta Traversa: Susana Freisz.
- Bajo: Jonathan Álvarez.
- Percusión y Batería: Alberto Giménez.
- Palmas: Lorena Acuña.
Estética y Diseño
- Diseño de Vestuario y Caracterización de época: Gabi Zanoni.
