Luciana Palacios: la voz fundamental que trasciende la «misa» ricotera

La reconocida corista de Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado se presentará el próximo 21 de marzo en Club Paraguay junto a Débora Dixon. En una charla profunda, la artista recorre su historia desde sus raíces porteñas hasta su rol clave en la curaduría del repertorio del Indio Solari y el fortalecimiento de la red femenina en la escena del rock.

Luciana Palacios: la voz fundamental que trasciende la "misa" ricotera

Luciana Palacios se presentará junto a Deborah Dixon este 21 de marzo en Club Paraguay.

Cuando uno comienza una conversación con una mujer que habita múltiples roles —artista de magnitud, corista y madre— como Luciana Palacios, resulta inevitable preguntarse cómo se construye un camino de tal envergadura. ¿Cuáles fueron sus primeros pasos? ¿Qué melodías hicieron eco en su pensar y sentir antes de llegar a los grandes escenarios? Ante el interrogante sobre su origen, ella responde con la humildad que la caracteriza: “Yo soy de acá, soy porteñita, nací en Buenos Aires, en Capital”. Esa Capital que funciona como el espacio donde las venas musicales de todo el país se entrelazan en un mapa diverso de estilos, una predisposición que se potenció gracias a un contexto familiar que siempre dio cuenta de su presencia artística.

Esta cimentación cultural fue temprana y directa. “Mis viejos eran periodistas. A los dos les gustaba mucho la música; a mi papá mucho. Entonces, en mi casa siempre se escuchaba mucha música, de todo, muy variado”, relata Palacios sobre ese hogar donde la información y las melodías convivían. Su integración al coro escolar fue el punto de inflexión donde la vocación empezó a ganarle a la timidez: “También me daba mucho pudor, era muy tímida de chica. Pero de a poquito eso una lo va venciendo porque puede más la pasión. Entonces, siento que fue como ‘Vamos a sortear esto que de verdad me gusta’. Y arranqué ahí”. Tras ese inicio, su formación se profesionalizó con años de estudio junto a profesoras particulares y un largo paso por el conservatorio.

De los jingles a una carrera como sesionista

La carrera de Luciana se fue tejiendo «coro a coro», comenzando en el mundo de los jingles publicitarios hasta convertirse en una sesionista de lujo. Un momento clave en su biografía fue el encuentro con su expareja y padre de sus hijos, el músico y productor Matías Zapata, con quien compartió proyectos que impulsaron su visibilidad. Su trayectoria como sesionista la llevó a colaborar con un abanico ecléctico de figuras: Dante Spinetta, El Bahiano, Soledad Pastorutti, Nahuel Pennisi y Palito Ortega. Esa corriente de experiencias la depositó en 2008, con apenas 30 años, en las filas de Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, integrándose a un fenómeno de masas indescriptible.

El ingreso a Los Fundamentalistas y el abrazo de Débora Dixon

En aquel desembarco masivo, el acompañamiento de sus pares fue vital, especialmente el de su compañera Débora Dixon. Luciana recuerda con emoción aquel primer contacto: “Nos conocimos con Débora en el 2008; para mí fue como la gloria: ‘Débora Dixon, me muero’. Y por suerte tuvimos buena onda de entrada. Ella fue super amorosa conmigo; el Indio dice que yo era tipo un ‘pollito mojado’, es verdad, porque yo casi muero. Imaginate, tremenda banda, el Indio Solari. Entonces, ella fue como que me abrazó”. Si bien ya conocía a músicos como Baltasar Comotto y Gaspar Benegas —quienes facilitaron su ingreso—, fue Dixon quien le dio la seguridad de que «todo iba a estar bien».

Amistad, música y un proyecto a dúo

Ese vínculo trascendió lo profesional para convertirse en una “amistad super linda” donde comparten cenas y planes personales, cuidándose mutuamente en lo que Palacios define como un “ámbito bastante hostil, como tantos otros pero la verdad que nos llevamos todo súper bien, es un grupo de gente super linda, y nos respetamos mucho, nos queremos, hay un cariño, eso hace que todo fluya mejor”. Esta complicidad es el motor de su proyecto a dúo, una propuesta que combina el rock con la identidad del soul y el blues, géneros que ambas aman. El repertorio, que presentarán el 21 de marzo en Club Paraguay, incluye “temas de los Funda, de los Redondos y del Indio porque no puede faltar, porque estando juntas la gente un poco espera eso, pero también mechamos con otras cositas que nos gusta cantar a nosotras”.

Deborah Dixón y Luciana Palacios, dos voces clave del universo ricotero, unidas por la música y la amistad.

Influencias y una escena musical en transformación

Entre sus influencias, Luciana destaca a leyendas internacionales como Nina Simone, Aretha Franklin, Erykah Badu y Chaka Khan, aunque guarda un lugar especial para la escena local: “De acá me encanta Celeste Carballo, es una bestia. Desde muy chiquitita que me gusta”. Además de la música, su búsqueda artística se nutre del teatro y la danza contemporánea. La presencia de estas dos mujeres referentes en el escenario cordobés cobra un significado especial en el mes de la mujer, representando un avance en un ambiente que, según Palacios, está mutando gracias a la lucha vigente: “hay un montón de mujeres en escena hoy en día y además ¿sabés qué? hay un montón de mujeres abajo del escenario: iluminadoras, stage”.

La curaduría musical dentro de la banda

Más allá del show íntimo, Luciana regresará a Córdoba el 23 de mayo para la presentación de Los Fundamentalistas en el Anfiteatro de Jesús María. Sobre la dinámica interna de la banda, explica que existe un trabajo de curaduría técnica muy minucioso liderado por Pablo Sbaraglia, quien arma las listas analizando incluso el contexto social del país. En ese proceso, ellas participan activamente sugiriendo temas y adaptando las piezas: “hay temas que a nosotras por ahí no nos quedan tan bien en la tonalidad y tratamos de respetar la misma tonalidad, no modificarla de la original. Y también hay veces que algunas letras tampoco son muy ‘cantables’ para una voz femenina. Entonces, todo eso lo tenemos en cuenta”.

La pasión del público ricotero

Finalmente, al reflexionar sobre el fervor del público ricotero, Palacios destaca la conexión emocional y humana que se vive desde el escenario. Entre cientos de shows, resalta una imagen recurrente que simboliza la pasión: “hay un chico en silla de ruedas y está, lo alzan y él está feliz en su silla de ruedas, ahí, gozando el recital. Siempre está delante de todo”. Para ella, el contacto visual y los gestos de cariño del público son el motor de una entrega que se mantiene intacta desde aquel 2008: “te tiran besos. Y son super amorosos. Sí, mucha pasión”.

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