1 Nacido para el mérito
La primera ceremonia de los premios se celebró el 16 de mayo de 1929 como parte de una estrategia para jerarquizar la actividad cinematográfica, muy devaluada por entonces. Esto explica la extrema corrección política que presentan desde entonces.
Los Óscars deben su apodo a la bibliotecaria de la Academia, Margaret Herrick, quien comentó que le resultaban parecidos a su tío Oscar. Bastante poco glamour.
2 Oro y gloria valuados en U$S 1
El primer galardón se le entregó a Emil Jannings, por sus actuaciones en dos películas. Desde entonces se entregaron 3235 estatuillas realizadas por la fundición Polich Tallix, de Hudson, New York. Miden 34,5 cm de alto desde 1945 y pesan 3,8 kg. Son de bronce macizo y están bañadas en oro. El diseño original fue de Cedric Gibbons y presenta a un hombre sobre un rollo de película con cinco radios, metáfora de las cinco ramas originales de la Academia: actores, directores, productores, técnicos y guionistas.
Un dato curioso es que desde 1950 está prohibida la venta de estas estatuillas y, si alguno de sus ganadores decidiera liquidarla, deberá entregar la pieza en la Academia a cambio de un dólar. Todo sea para sostener la mística cinematográfica.
3 Excesos de esta edición ¡y hasta un cordobés en lista!
Este año Sinners obtuvo dieciséis nominaciones. Una obra de vaqueros, esclavos y blues delicadamente rodada y magistralmente musicalizada que, sin embargo, vampiriza la edición al suponer la mayor cantidad de nominaciones registrada en la historia de los premios. Supera las catorce candidaturas de Titanic (1997) y La La Land (2016).
La otra gran novedad es que Santiago Fillol, cineasta y docente nacido en nuestras tierras y egresado de la UNC, fue co-guionista de la película Sirat que ya obtuvo el Premio del Jurado en Cannes y se encuentra en carrera hacia el premio mayor. Podría transformarse en el segundo cordobés dorado, después de Eugenio Zanetti que recibió “mejor dirección de arte” por Restauración (1995).
4 La estatuilla diferente
Walt Disney recibió en 1939 un premio honorífico por Blancanieves y los siete enanitos, pero no era como todas las otras distinciones: consistía en una estatuilla estándar y siete miniaturas sobre una base escalonada. Este galardón especial a la primera película animada de larga duración se integró a los 22 premios competitivos y 4 honoríficos.
Disney ofreció grandes palabras de agradecimiento, sin embargo el discurso de aceptación más largo en la historia es de Adrien Brody, reconocido por su papel en El Brutalista (2024), que el año pasado habló 5 minutos y 40 segundos.
5 El plantón de El Padrino
Uno de los casos más curiosos tuvo lugar en 1973, cuando Marlon Brando ganó el Óscar a Mejor Actor por su papel como Vito Corleone en El Padrino (1972). El actor no asistió a la gala pero le pidió a Sacheen Littlefeather, una activista de ascendencia apache que le represente. Ella ofreció un discurso en defensa de los derechos de los pueblos originarios. Seguidamente rechazó el premio en protesta por la discriminatoria de los nativos. Llovieron las críticas en la sala mientras Brando seguía la transmisión enfundado en su pijama.
6 Óscar al mejor desnudo
Un año más tarde, en 1974, mientras el actor inglés David Niven presentaba una terna con su distinguida elegancia británica, el fotógrafo Robert Opel pasó al trote, en vivo y directo para el mundo, completamente desnudo. El auditorio quedó completamente estupefacto, como después el electorado americano cuando Opel anunció su candidatura a la presidencia de Estados Unidos con el slogan Nothing to Hide (Nada que ocultar).
7 La obscenidad premiada
La película Shakespeare Apasionado (1998) le arrebató el premio a La delgada línea roja de Terence Malick -consideraba unánimemente una obra maestra- y a Rescatando al soldado Ryan que revolucionó el cine. Las razones van más allá del mérito artístico: Harvey Weinstein era su productor y sabía que resortes activar para ganar. Vale decir que Miramax y The Weinstein Company, dos empresas que dirigió, acumularon 80 Óscars mientras que el propio Weinstein se posicionó como la persona más agradecida en todos los discursos de la historia, sólo superado por Dios. Su perversidad terminó acabando con su carrera poco después.
8 Óscars a las piñas
El escándalo más comentado de las últimas décadas fue protagonizado por Will Smith quien le surtió una muy buena trompada a Chris Rock para millones de espectadores. Una broma desubicada sobre Jada Pinkett, esposa de Smith, disparó la violencia en esa edición. Smith, esa misma noche, ganó el Óscar y pidió disculpas, pero la Academia lo sancionó con la prohibición de asistir a la entrega durante diez años.
Rock y Smith, ambos afroamericanos eclipsaron lo que hasta entonces era uno de los momentos más épicos de estos premios: cuando Sidney Poitier, en 1964, fue reconocido como el primer actor protagónico para un negro por la película Lilies in the Field.
9 Cuando los Óscars se decidían en Córdoba
Se sabe que la auditora PriceWaterhouseCoopers conoce los resultados antes que los premiados, e incluso los presentadores. Sí es un secreto absoluto que acá, en Córdoba durante muchos años, realizamos una reunión nocturna con Guillermo Franco, Cecilia Barrionuevo y Miguel Peirotti, en la casa de Daniel y Cristina Salzano -muchas veces junto a otros habitantes del Cineclub El Ángel Azul- y decidíamos quiénes ganaban y quienes perdían con una encuesta de poderes mágicos, muy superiores a la bronca de Smith, las palabras de Disney o los desplantes de Brando.
