La noche del domingo, el Estadio Mario Alberto Kempes se transformó en el epicentro de una euforia colectiva que comenzó mucho antes de que se encendieran las luces del escenario. Con las entradas totalmente agotadas, el recinto lució un marco imponente de fanáticos y fanáticas que llegaron luciendo coronas, carteles y remeras con su rostro, reflejando una devoción que desafió las horas de espera en las inmediaciones. La velada, que tuvo a Valentina Márquez como telonera para encender los ánimos, marcó el inicio del tour nacional del boricua en la Docta, posicionando a Córdoba como la primera escala de su recorrido por Argentina.
Fue en la interpretación de “María”, el momento en que el artista protagonizó complejos bailes coreográficos que, junto con su equipo de bailarines, le dieron continuidad al son y al ritmo que trajo nuevamente a la capital cordobesa. La puesta en escena, producida por Universo Jiménez y 6 Pasos, no escatimó en recursos, utilizando pantallas gigantes e iluminación de última generación para potenciar el impacto visual de cada movimiento sobre las tablas. Lo que permitió que el show fluyera sin respiros entre la danza y la potencia vocal.
Sin embargo, el concierto también permitió momentos de profunda conexión sentimental. El repertorio continuó con canciones icónicas como “Vuelve”, “Fuego de noche, nieve de día” y “Te extraño, te olvido, te amo”. Un punto de máxima intensidad se vivió durante la canción del “fuego”, donde las fanáticas no dejaron una sola frase sin cantar, con una fuerza tal que parecía que la espera por vivir ese momento en vivo junto a Ricky Martin explotaba en apenas unos minutos de interpretación.
Sobre el cierre, hubo un gesto que volvió a dejar en claro su dimensión internacional: “Livin’ la vida loca” sonó completamente en inglés, mientras que el broche con “La Copa de la vida” se movió con naturalidad entre ambos idiomas. En ese tramo final también apareció el costado más sensible con “Tal vez”, en una interpretación atravesada por el clima íntimo que se generó en todo el estadio.
Luego de una hora y 45 minutos de pura intensidad, la noche llegó a su desenlace. Hubo fuegos artificiales, palabras de agradecimiento y una postal que quedó grabada: Ricky Martin con la bandera argentina sobre los hombros, despidiéndose de un público completamente entregado.
Antes de irse, dejó una frase que alimentó la ilusión: “Córdoba, nos vemos muy pronto, yo sé lo que les digo, voy a venir con música nueva”. Así bajó el telón de una noche redonda, reafirmando que su vínculo con la “Docta” sigue más vigente que nunca.
