El escenario del Quality Lab se prepara para recibir, este sábado desde las 19, el que posiblemente sea el encuentro más esperado para la música de raíz. La fecha conformará el tercer capítulo de una travesía federal que ya tuvo sus paradas en La Plata durante el año pasado y en el mítico Konex de Buenos Aires a principios de este 2026. La «vuelta a casa» de TOCH, oficiando de anfitriones frente a los potentes Duratierra, demarca la consolidación de un vínculo que esquiva las fórmulas comerciales para apostar a lo que manifiestan como fraternidad artística.
En esta ocasión mantuvimos el diálogo con Martín Ellena, bandoneonista y voz del trío cordobés, quien desde un comienzo explica a la cita como parte de una decisión estratégica y afectiva: “La fecha es este intercambio de bandas, de compartir los públicos y el escenario para juntar las intenciones musicales y para reafirmar esa fraternidad que tenemos”. Por otra parte, el orden del show varía de los anteriores, en principio contaría con la apertura de Eva Gou (Luchi Riverola), seguida por el set del sexteto bonaerense Duratierra —recientes ganadores del Premio Gardel 2025—, para concluir con el trío cordobés cerrando la jornada de locales.
En palabras de Martín: “Cuando lo hicimos en Buenos Aires lo hicimos al revés: abrió Papina De Palma, que es una uruguaya, cantante y guitarrista increíble. Después tocamos nosotros y Duratierra. Así que ahora el que juega de local es el que cierra. Pero los dos shows duran lo mismo. No hay una preferencia de bandas en ese sentido”.
Sin embargo, el camino recorrido se viene trazando desde hace años y, por fin, logró conjugarse en estas tres fechas, donde la música de TOCH y Duratierra aparece como una historia de resistencia y encuentro, nacida de años de recorrido en el circuito de la música popular.
“Con los chicos nos conocemos desde hace más años. Hemos compartido en las peñas del Rally. Ya tenemos varios años de relación ”, comenta Martín, al repasar un vínculo que se fue consolidando con el tiempo. En ese recorrido, el encuentro entre ambas bandas terminó de afianzarse en los últimos cruces compartidos, donde también se reforzó una afinidad de público: “tenemos cosas en común, el público también escucha a las dos bandas”.
El desafío de sostener el “Pulso inicial“
Para TOCH, conformado por los hermanos Juanpaio y Andrés Toch junto a Martín Ellena, este concierto es también una celebración de su vigencia, que no es poca cosa. Y es que con casi 20 años de trayectoria, la banda se encuentra en plena presentación de su sexto álbum de estudio, Pulso inicial. Un título llamativo para esta etapa pero que tiene un sentido muy pensado, en palabras de Martín el nombre del disco, extraído de un verso de la canción «Madre», sintetiza su filosofía actual: “Después de 19 años también era conmemorar eso y decir: bueno, sigue estando presente el pulso inicial, las ganas de hacer canciones, de salir a tocar, de compartir con otros músicos. Es igual que cuando empezamos, no se modificó eso”.
A pesar del paso del tiempo y de haber “afilado las intenciones”, Martín asegura que la esencia fundacional del grupo permanece intacta: “Nos sigue moviendo lo mismo que hace 20 años atrás”. En esta línea y de cara a las dos décadas, que se cumplirán en marzo de 2027, el presente de la banda se mezcla con una especie de balance en movimiento y un futuro que todavía no termina de tomar forma, pero ya insinúa su dirección. El bandoneonista lo dice sin grandilocuencia, como quien está todavía masticando la idea mientras la nombra: “estos días estuvimos hablando de eso, de qué hacer para los 20 años”. En ese horizonte aparece, con una naturalidad casi inevitable, la posibilidad de volver al estudio como continuidad de un impulso que nunca se apagó del todo. “Tenemos ganas de hacer otro disco, así que posiblemente nos pongamos a trabajar en eso”, desliza el músico, como si el tiempo —en lugar de ordenar las cosas— las empujara nuevamente hacia el comienzo.
La arquitectura de Pulso inicial
Aunque el disco ya lleva algunos meses circulando, su presentación tuvo un hito importante en el pasado marzo en el propio Quality, en lo que Martín describe como un despliegue sin precedentes para la formación. “Estuvimos presentando el disco nuevo, trajimos a gente de Uruguay. Quizás esa fue la propuesta más grande de la banda hasta el momento, porque trajimos tres murgueros, más el guitarrista, más otro pianista de acá, más la fila de vientos… llegamos a ser 13 sobre el escenario”, recuerda.
Esa magnitud escénica responde a una obra pensada desde su orden interno de manera meticulosa. Al ser consultado sobre la existencia de una jerarquía o un sentido específico para escuchar las ocho canciones, Martín es claro respecto de la importancia del relato que proponen: “El orden sí. Nosotros siempre pensamos el orden, lo vamos probando varias veces hasta que decimos: ‘Bueno, está bueno empezar con este, terminar con este. Está bueno el segundo, el tercero, qué pasa en el medio’. Siempre tenemos en cuenta eso”.
El proceso de selección fue un ejercicio de coherencia sonora más que de popularidad individual de cada tema. “A la hora de armar el disco también presentamos muchas canciones y siempre tratamos de elegir las que son parientes de alguna forma o que tienen las mismas intenciones. Cada vez que armamos un disco nos quedan un montón de canciones afuera y a veces no tiene que ver con que la canción sea más linda o menos linda, sino que tenga que ver con las otras”.
Por ello, Pulso inicial se presenta como un álbum deliberadamente conciso. “En este —que es el más corto que hicimos hasta el momento, de ocho canciones— nos pareció que estaba bien así, y que teníamos otras canciones que no tenían que ver con este. Entonces lo dejamos cortito, por así decirlo, de ocho temas”, concluye.
A dos orillas
Un rasgo distintivo de este presente es la integración plena de la murga uruguaya a la sonoridad de TOCH. Fanáticos confesos de referentes como Eduardo Mateo y Jaime Roos, los integrantes del trío decidieron dar un paso más allá en Pulso inicial. “Nosotros por lo general tenemos mucho candombe o marcha camión que tienen que ver mucho con Uruguay, pero nunca nos habíamos animado a una murga”, expresa el artista.
El punto de partida llegó a través de un encuentro con Pablo Riquero, director de Asaltantes con Patente, quien, tras escuchar una canción del grupo, les hizo una invitación que terminaría cambiando el rumbo del proyecto. “Nos dijo: ‘Chicos, cuando ustedes quieran hacer algo con la murga, nos avisan’. Ese fue el puntapié”, recuerda el músico. A partir de allí comenzaron a escribir canciones pensadas específicamente para ser interpretadas junto a la murga, una idea que transformó por completo el concepto original del disco. “Antes de tener nombre, la idea de Pulso inicial era hacer un disco con el Trío Ventana. Al conocer a Pablo y a las chicas, terminó siendo algo compartido. Hay una unión especial y muy zarpada con ellos”, señala.
La colaboración sumó además las voces de Agustina Suga (@yamanteri), integrante de 4 Pesos de Propina, y de la rapera Eli Almic (@eli.almic), ampliando aún más el diálogo entre ambas orillas del Río de la Plata. En canciones como “Salgo a la calle”, TOCH cruza murga, rap y canción popular en una búsqueda que excede los límites de género.
Para la banda, esa conexión responde a una afinidad cultural profunda. “Hay una similitud en las ciudades, en las personas y en la música. Tiene una hermandad fuerte acá con Córdoba”, afirma Martín. La experiencia fue tan significativa que el grupo ya fantasea con nuevos cruces latinoamericanos: Chile, Bolivia, Perú o Brasil aparecen en el horizonte de futuras exploraciones musicales.
Esa vocación de encuentro también atraviesa el sentido que le otorgan a sus canciones. Consultado sobre la posibilidad de que “Salgo a la calle” sea apropiada por manifestaciones o espacios de militancia, Ellena no duda: “Cuando salen las canciones no hay nada más lindo que la gente identifique algo con eso. Cada vez que se usa algún tema nuestro para expresar algo, sentís que tiene sentido lo que hacés; nos llena de felicidad”.
Esa conexión con el público no es una idea abstracta para la banda, sino una experiencia que se materializa en historias concretas. Entre las devoluciones que más lo marcaron, Ellena recuerda la de una joven que se acercó después de un concierto para contarle que había encontrado refugio en la música de TOCH durante uno de los momentos más difíciles de su vida. “Hace unos siete u ocho años llegó una chica a un concierto y nos dijo: ‘Gracias a ustedes. Un disco de ustedes estaba en el peor día de mi vida, escuché su música y me dieron ganas de seguir’”.
Aún hoy, el recuerdo lo conmueve. “Que una persona casi se salve por nuestra música es fuerte. La música tiene un poder increíble que te cambia química y físicamente”, reflexiona. Por eso, explica, el grupo intenta ser cuidadoso con aquello que transmite: “En nuestras canciones no vas a escuchar una lucha en las palabras, pero sabés que la persona tiene algo atrás en lo que está diciendo; la idea es buscar cómo solucionar las cosas”.
Esa mirada también se traduce fuera de los escenarios en donde el grupo participa en iniciativas solidarias y actividades vinculadas a problemáticas ambientales. “La banda siempre tiene esa mirada de cooperar y ayudar cuando nos llaman. Tratamos de estar”, señala. “Nuestra música está hecha por personas que lo hacen de corazón y la gente lo recibe así. Nos usan mucho en cooperativas; nos llegan cosas lindas sobre la reciprocidad de la música”.
Tocar sin apuro
Cuando apenas llevaba un año de vida, TOCH tomó una decisión poco habitual: los tres integrantes se mudaron a Madrid. Lo que comenzó como una apuesta juvenil terminó convirtiéndose en una experiencia decisiva para el futuro del grupo. Consultado sobre qué le diría a una banda que sueña con probar suerte en el exterior, Martín Ellena no duda en señalar aquel viaje como un punto de inflexión.
“El viaje a España fue crucial porque nos fuimos como banda y volvimos como banda”, recuerda. Tenían poco más de 20 años cuando partieron y la expectativa de abrirse camino lejos de casa. Sin embargo, pronto entendieron que la música no podría sostenerlos económicamente de inmediato (ni alla, ni acá). La respuesta más acertada fue la de encontrar otros trabajos, aquellos ligados a la docencia, para preservar a la banda como un espacio de libertad creativa.
“Todos dábamos clase y dejamos la banda como algo que no fuera nuestro sustento económico. Y eso, en 20 años, fue lo que más nos sirvió”, explica. A partir de esa experiencia construyeron una filosofía que todavía sostienen: separar las necesidades económicas de las decisiones artísticas.
“Al sacarle ese peso a la banda, lo único que tuvimos en consideración fue la música y tratar de hacerlo lo mejor posible. Es como tener un equipo de fútbol independiente que lo mantenés vos”, resume. Por eso, su consejo para los proyectos emergentes está lejos de las fórmulas mágicas: “A cualquier banda independiente le diría que tenga paciencia y que vaya resolviendo su vida por un lado y la música por otro; en algún momento se van a juntar”.
La reflexión adquiere especial peso en un contexto complejo para la actividad cultural. Ellena reconoce que la caída del poder adquisitivo también impactó en la asistencia a los conciertos. “Ahora se re-contra nota que hay menos gente que pueda pagar una entrada. Nosotros, si vendíamos 100, ahora vendemos 50”, señala. Sin embargo, lejos de desalentarlos, la experiencia acumulada les permite sostener otra perspectiva: “Vamos a seguir tocando porque nos gusta”.
A casi dos décadas de sus comienzos, TOCH encuentra en esa persistencia una de sus mayores fortalezas. Un crecimiento construido sin atajos, impulsado principalmente por el boca a boca y por un público que se fue renovando con los años. “Hay gente que nos escucha hace 20 años, o papás que venían con sus hijos de tres años y ahora el hijo tiene 18 y siguen viniendo”, cuenta Ellena. Y deja una última reflexión para las bandas que empiezan: “Hagan cosas que les gusten para que después no las sufran”.
Con la vista puesta en el aniversario de marzo de 2027, el trío ya proyecta la grabación de un nuevo material discográfico. Mientras tanto, la invitación para este sábado en el Quality Lab (Av. Cruz Roja 200) consiste en disfrutar de una propuesta que prioriza la sinceridad. Córdoba tendrá el privilegio de ser parte de ese disfrute este fin de semana. Los tickets para el evento se encuentran disponibles en Qualitycenter.com.
