Tomás Blanch presenta “1997”: una apuesta por el vivo y el trabajo colectivo

El músico y compositor cordobés llega este viernes a Club Paraguay con The Groovers en formato XL. Serán 17 artistas en escena para presentar su primer álbum y convertir el disco en una experiencia atravesada por el encuentro, la música en vivo y la escena local.

Tomás Blanch presenta “1997” una apuesta por el vivo y el trabajo colectivo. El artista visitó la redacción de Hoy Día Córdoba y se sinceró en cálida entrevista en la previa de su próximo show.

Tomás Blanch presenta “1997”. El artista visitó la redacción de Hoy Día Córdoba y se sinceró en una cálida entrevista en la previa de su próximo show.

Tomás Blanch tiene 28 años y lleva buena parte de su vida vinculado con la música. Lo que comenzó como un proyecto solista atravesado por el pop, el funk y el indie fue transformándose con el tiempo hasta convertirse en Tomás Blanch & The Groovers, una propuesta donde la dimensión colectiva ocupa un lugar cada vez más importante.

Este viernes 4 de septiembre, en Club Paraguay, esa transformación tendrá una expresión concreta: 17 artistas compartirán escenario para presentar “1997”, su primer álbum, en un formato XL pensado especialmente para el vivo.

 

La formación habitual de The Groovers se ampliará a diez músicos e incorporará saxofón, trombón, trompeta y percusión. A ellos se sumarán siete artistas cordobeses invitados. El show tendrá además a So Casanova como opening y demandó el trabajo de 34 personas en distintas áreas de producción.

“Estamos muy emocionados. Presentamos el disco 1997 y también el formato de 10 de los Groovers, así que agregamos saxofón, trombón, trompeta y percusión, más siete invitados cordobeses”, explica Blanch.

La dimensión del espectáculo no es un dato menor. Para el músico, el escenario no funciona como una instancia posterior a la grabación, sino como parte constitutiva del proyecto. Su búsqueda pasa por construir canciones que puedan crecer cuando son tocadas por una banda y compartidas con un público.

“1997”: una síntesis de influencias y experiencias

El título del álbum remite al año de nacimiento de Blanch, pero también funciona como una forma de mirar hacia atrás. Las siete canciones que componen “1997” condensan influencias musicales, recuerdos y experiencias personales que el artista fue identificando durante el propio proceso de composición.

“Fue el resumen de todo lo que me atravesó en lo musical y emocional. Lo quise plasmar tanto en la música como en las letras. Fue algo medio inconsciente: en el transcurso del disco me fui dando cuenta”, relata.

Esa construcción aparece también en la diversidad de referencias que atraviesan el álbum. En su formación convivieron el funk, el soul, el rock nacional, el pop y la electrónica. Entre sus influencias menciona a Illya Kuryaki and the Valderramas y Rubén Rada, pero también a Fito Páez, Pimpinela y las Spice Girls.

Son referencias de procedencias y lenguajes diferentes que, lejos de excluirse, forman parte de una misma memoria musical. La cultura pop de los 90 y los 2000 aparece así como un territorio de encuentro entre géneros que Blanch reinterpreta desde una sensibilidad contemporánea.

“En casa hubo mucha música y muchos discos. Todo terminó siendo una influencia en lo que después escuché o decidí en los temas”, cuenta.

Para llevar ese universo al escenario, el show recorrerá distintos climas y géneros durante casi dos horas. Pop, electrónica y funk convivirán en una puesta que busca conservar la identidad del álbum, pero al mismo tiempo permitir que las canciones adopten otra dimensión.

“Siempre pensé en un proyecto tocado por humanos”, sostiene Blanch.

La frase resume una decisión estética pero también una concepción del espectáculo. Frente a una industria donde buena parte de la producción musical puede construirse desde computadoras y plataformas digitales, el músico reivindica la interacción entre intérpretes como una parte central de su propuesta.

Por eso procura que las canciones grabadas no funcionen como piezas cerradas. El estudio es, en su mirada, un punto de partida; el escenario, el lugar donde esas composiciones pueden modificarse, extenderse y adquirir una nueva energía.

Una carrera independiente sostenida en comunidad

The Groovers nació a partir de una convocatoria que Blanch publicó en Instagram cuando decidió que necesitaba llevar sus canciones al formato banda. Aquella búsqueda inicial terminó conectándolo con músicos y trabajadores de la escena cordobesa y modificó progresivamente la naturaleza del proyecto.

“Por más de que sea un proyecto solista, entre muchas compañías se amplió tanto que dejó de ser tan solo”, explica.

La presentación de “1997” representa, en ese sentido, una síntesis de ese recorrido. Además de los 17 artistas que estarán sobre el escenario, participan trabajadores de comunicación, prensa, producción, estilismo, sonido, iluminación y visuales.

El proyecto solista se convirtió, de esa manera, en una estructura colectiva. Y esa lógica también atraviesa la elección de los invitados, seleccionados no solamente por su aporte musical sino por la posibilidad de compartir una instancia con artistas que Blanch admira.

“Cuanto más unidos y cuanto más colectivo sea esto, mejor para todos. Es importante darnos ese espacio entre nosotros”, afirma.

La mirada sobre la comunidad artística local se relaciona con su propia experiencia como músico. Blanch recuerda haber descubierto durante su adolescencia proyectos cordobeses como Rayos Láser, Hipnótica y Telescopios. Aquellas bandas, sostiene, también contribuyeron a mostrarle que no era necesario mirar exclusivamente hacia Buenos Aires para encontrar una escena musical con identidad propia.

Salas Velatorias: una batalla cultural que se juega en los escenarios

Hoy observa en Córdoba una escena diversa, con artistas que circulan entre géneros y disciplinas y con espacios culturales que cumplen una función que excede la de albergar recitales.

Clubes, salas y centros culturales son también lugares donde se encuentran músicos, productores, fotógrafos, diseñadores y otros trabajadores vinculados con la cultura.

“Es muy importante sentarse a compartir y escuchar qué piensa el otro, qué vivencias tuvo y qué experiencias tuvo”, sostiene.

Una frase clave para entender su proyecto: la música no como una actividad exclusivamente individual, sino como una práctica cultural construida en comunidad.

Del reconocimiento de Billboard al escenario de 17 artistas

El crecimiento de Blanch también estuvo acompañado por reconocimientos fuera de Córdoba. El proyecto fue seleccionado como ganador de la convocatoria #BillboardxTuneCore con su versión de “Desaparecer”, la primera canción que compuso.

El reconocimiento incluyó distribución musical y acciones de visibilidad vinculadas con Billboard Argentina y TuneCore. Pero Blanch destaca especialmente la respuesta que recibió desde Córdoba: el acompañamiento de colegas y del público local le permitió dimensionar el alcance que podía tener el proyecto.

A ese reconocimiento se sumó la prenominación de “La Respuesta” a los Latin Grammy en la categoría de canción pop.

Más allá de esos hitos, Blanch evita presentar el momento actual como un punto de llegada. Su mirada está puesta en la construcción de una carrera sostenida en el tiempo, algo que adquiere particular dimensión dentro de una escena independiente donde los artistas suelen combinar la actividad musical con otros trabajos para financiar sus proyectos.

“Es importante también reconocer todo el trabajo que hay atrás”, dice.

El viernes, todo ese trabajo se concentrará en un escenario de Club Paraguay. Serán 17 artistas, siete invitados cordobeses y un repertorio construido a partir de un disco que, desde su propio título, mira hacia una historia personal para transformarla en una experiencia colectiva.

El objetivo, en definitiva, no es solamente presentar “1997”, sino hacer que esas canciones dejen de pertenecer exclusivamente a quien las escribió y pasen a formar parte de un encuentro compartido.

“Queremos que todos los shows sean una fiesta y que la gente esté disfrutando, bailando, gritando, saltando. Ese es nuestro objetivo primordial”, resume Blanch.

 

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