Zona de promesas: Nicki Nicole se lució en su presentación sinfónica en el Teatro Colón

La rosarina se convirtió en la primera mujer del género urbano en brindar un concierto sinfónico integral en el máximo coliseo argentino. Junto a Cazzu, interpretaron el himno de Cerati con una versión que desbordó de emociones.

Zona de promesas Nicki Nicole se lució en su presentación sinfónica en el Teatro Colón

Foto: Getty Images

Bajo la imponente cúpula de Marcel Jambon y frente a más de 2.500 seguidores, Nicki Nicole cumplió su cita con el destino. No fue un camino lineal: el concierto, originalmente programado para el jueves 19, debió postergarse 24 horas debido al paro general de la CGT. Sin embargo, la espera solo incrementó la mística de una noche donde la etiqueta fue tan heterogénea como la propuesta: vestidos de gala, zapatillas deportivas y jeans desfilaron por las escalinatas de mármol de Carrara para ser testigos de un hito.

A sus 25 años, Nicki hizo lo que ninguna mujer de la escena urbana había logrado antes: adueñarse de un programa completo en el escenario que, desde 1908, fue reserva exclusiva de la lírica y el ballet. Tras la obertura de la orquesta dirigida por Nicolás Sorín, la aparición de la rosarina transformó la solemnidad del Colón en un espacio de comunión generacional.

El clímax: Dos provincias en el centro de la escena

Aunque el show tuvo momentos de altísimo vuelo —como las colaboraciones con Milo J y la elegancia de Jorge Drexler—, el corazón de la noche latió con fuerza federal cuando Cazzu apareció en escena.

Rosario y Jujuy se fundieron en un abrazo para interpretar «Zona de Promesas». No fue solo un dueto; fue un manifiesto. Cazzu, pionera y mentora que acompañó a Nicki desde sus inicios más precarios, representó junto a ella la victoria de quienes construyeron su carrera desde el under de las provincias, rompiendo techos de cristal y barreras geográficas.

La versión, cargada de matices folclóricos y arreglos sinfónicos, resignificó el himno de Gustavo Cerati. En ese recinto, donde históricamente se legitimó la cultura de las élites, las voces de dos artistas del interior cantando «tarda en llegar y al final hay recompensa» dejaron de ser una metáfora para convertirse en justicia poética.

De Rosario al mundo

Este formato sinfónico no era terreno desconocido para Nicole, quien en octubre de 2025 ya había convocado a 250.000 personas frente al Monumento a la Bandera. Pero la intimidad y el peso institucional del Colón le dieron un tinte definitivo a su búsqueda personal.

Al finalizar, quedó claro que el Teatro Colón no se «transformó» por una noche; fue el trap el que demostró que su madurez artística ya no necesita pedir permiso. Nicki Nicole buscó su propia estrella y, entre candelabros y violines, la encontró rodeada de su gente y de sus raíces.

Salir de la versión móvil