Cambio de temporada: el arte de reorganizar tu armario para el invierno

No es solamente ordenar la ropa, este momento puede ser una oportunidad para la reflexión, el intercambio y optimización de nuestro día a día.

Cambio de temporada: el arte de reorganizar tu armario para el invierno

El aire fresco comienza a hacerse notar, los días se acortan y esa campera guardada en lo más alto del ropero empieza a ser necesaria. Es el momento ideal para reorganizar el armario y darle paso a las prendas de invierno. Este proceso, más allá de ser una simple tarea doméstica, nos ofrece la oportunidad de valorar lo que tenemos, hacer espacio y simplificar nuestra rutina diaria.

Cuándo hacerlo

El cambio de armario no tiene una fecha exacta, pero una buena señal es cuando las mañanas y noches empiezan a sentirse más frías y ya no nos resulta cómodo salir solo con una remera liviana. También sirve revisar cuánto frío se siente durante la semana. Si los días frescos son mayoría, es momento de realizar el cambio de armario de verano a invierno. Aprovechar un fin de semana o un feriado puede ser ideal, ya que contar con tiempo nos permitirá hacerlo sin apuros.

Una organización personalizada que se ajuste a tu estilo de vida es ideal.

Cómo organizar la transición

  1. Sacar todo y revisar: Vaciar el armario completamente ayuda a visualizar mejor lo que tenemos. Separa la ropa de verano y evalúa qué prendas seguirán en tu colección y cuáles han cumplido su ciclo.
  2. Seleccionar lo que realmente usaste: Si hay prendas de verano que pasaron toda la temporada sin salir del estante, es un buen indicio de que quizá ya no las necesitas.
  3. Limpieza antes de guardar: Lavar bien las prendas antes de guardarlas evita que acumulen olores o manchas difíciles de quitar meses después. Airear durante algunas horas la ropa que estaba guardada. El placard también necesita ser ventilado, además repasa con un paño cajones y renueva aromatizantes y antipolillas.
  4. Guardar de manera eficiente: Usa cajas, bolsas al vacío o estanterías específicas para la ropa de verano. Etiquetarlas puede ayudarte a encontrarlas fácilmente cuando las necesites.
  5. Colocar lo de invierno a la vista: Las prendas más abrigadas deben estar accesibles y ordenadas según frecuencia de uso. También es útil agrupar por categorías. Una organización personalizada que se ajuste a tu estilo de vida es ideal. Puedes poner ropa de trabajo, para entrenar o más formal en diferentes espacios.

Reflexión: El orden como herramienta de bienestar

Un armario ordenado no solo facilita la elección de la ropa cada mañana, sino que también reduce el estrés y el tiempo perdido buscando prendas. Al ver claramente lo que tenemos, aprendemos a valorar más nuestra ropa, a consumir de forma más consciente y a cuidar mejor lo que poseemos.

Este cambio de temporada también nos brinda la oportunidad de hacer un ejercicio de desapego. Preguntarnos qué prendas realmente necesitamos nos ayuda a liberar espacio y darle un nuevo propósito a lo que ya no usamos.

Si la prenda está en buenas condiciones pero ya no la usas, considera donarla.

¿Qué hacer con lo que ya no queremos?

Tips extra para hacer la tarea más amena

Hacer el cambio de armario es mucho más que un simple traslado de ropa: es una oportunidad para revisar lo que poseemos, agradecer por lo que tenemos y crear un espacio más armonioso en nuestro día a día. ¿Te animas a darle la bienvenida al invierno con un ropero renovado?

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