Habitar con sentido: volver a la naturaleza

Huertas, invernaderos y madera como aliados del bienestar cotidiano. Ideas, propuestas y detalles a cuidar.

Habitar

Incorporar huertas e invernaderos al hogar transforma la manera de vivir.

Cada comienzo de año trae consigo una oportunidad de transformación: revisar cómo se vive y, sobre todo, cómo se habitan los espacios propios. Más allá de los propósitos clásicos, las tendencias actuales en arquitectura invitan a una reflexión más profunda sobre el hogar como escenario de bienestar, equilibrio y conexión con lo esencial.

En ese replanteo, la naturaleza vuelve a ocupar un lugar central. No como elemento decorativo aislado, sino como parte activa del diseño y de la vida cotidiana. Huertas, invernaderos y estructuras verdes comienzan a integrarse al paisaje doméstico como respuesta a una necesidad concreta: desacelerar, reconectar con los ciclos naturales y recuperar prácticas que aporten sentido en un contexto atravesado por la hiperconectividad y la sobreestimulación.

Lejos de tratarse de una moda pasajera, esta tendencia se consolida como una forma distinta de habitar. Producir alimentos propios, cuidar plantas o simplemente disponer de un espacio verde pensado para el disfrute cotidiano redefine la relación con el hogar y con el tiempo.

Espacios que ordenan la rutina

La creación de huertas e invernaderos en viviendas urbanas y suburbanas responde también a una búsqueda de bienestar integral. Así lo refleja el ingeniero agrónomo Jorge Valls, titular de Valls Garden: “El contacto con la naturaleza, y en particular con la tierra, reduce los niveles de estrés y ansiedad, mejora el estado de ánimo y estimula la creatividad. El cuidado de las plantas, observar su crecimiento y los seguimientos de los ciclos naturales funcionan como un ritual cotidiano que aporta calma y equilibrio”.

Por su parte, Irene Tanner, creadora de @invernable.ok, emprendimiento pionero dedicado a la fabricación y comercialización de invernaderos y huertas, observa un crecimiento sostenido de esta demanda. “Las personas eligen cada vez más estos espacios como una invitación a incorporar en su rutina diaria una actividad que promueva el bienestar. Conectan con lo natural, inspiran a hacer algo diferente en el día a día y permiten alimentarse de una manera más sana y consciente”, explica.

Esta mirada coincide con una tendencia más amplia vinculada a la necesidad de generar entornos que favorezcan la concentración, el disfrute y la presencia. En ese sentido, los sectores verdes domésticos funcionan como auténticos refugios frente al ritmo actual de la vida diaria.

Diseño, funcionalidad y conciencia

Que tener en cuenta su ubicación, la orientación, la escala y los materiales como cualquier otro ambiente del hogar. El objetivo es que dialoguen con la vivienda y acompañen el modo de vida de quienes la habitan.

Es por eso que la elección de los materiales cobra un rol fundamental. La madera se consolida como protagonista por su calidez, su versatilidad y su capacidad de integrarse armónicamente al entorno. Su presencia no sólo aporta una estética natural y atemporal, sino que refuerza la experiencia sensorial del espacio.

La arquitecta Viviana Insaurralde, especialista en Marketing de AkzoNobel en Sudamérica, destaca que esta tendencia se replica tanto a nivel local como internacional. “Vemos que el crecimiento de estos sitios es muy fuerte en Argentina y en el mundo. Realizar estas estructuras con materiales nobles como la madera le agrega una cuota diferencial que termina de completar la experiencia”, señala.

Incorporar huertas, invernaderos y espacios verdes al hogar es parte de una transformación más amplia en la manera de vivir. Diseñar con naturaleza, elegir materiales nobles y cuidarlos adecuadamente habla de una conciencia creciente sobre el bienestar, la sostenibilidad y la calidad de vida.

En un mundo cada vez más acelerado, estos sectores invitan a bajar el ritmo, reconectar con lo esencial y redescubrir el hogar como un lugar vivo.

Qué cultivar

Para saber qué se puede cultivar en ellos, Hoy Día Córdoba consultó a diversos viveros locales quienes recomiendan:

Consideraciones Clave:

Cualquier espacio puede recibir a un invernadero siempre cuidando algunos detalles de su arquitectura.

La importancia del cuidado

Como todo material natural, la madera requiere atención y cuidado, más si está expuesta a la intemperie. Por eso, es clave utilizar productos que trabajen por impregnación, sean flexibles, no se cuarteen y faciliten mantenimiento a lo largo del tiempo.

En este sentido, desde AkzoNobel recomiendan soluciones específicas para estructuras exteriores, con triple filtro UV y moléculas de última generación que retardan el envejecimiento de la película protectora (Cetol Duración Extrema). Su tecnología garantiza protección por 4 años con una aplicación realizada en un día, con rápido secado y bajo olor, cualidades que optimizan tiempos y mejoran la experiencia de uso.

La madera aparece como la estructura más adecuada para estas construcciones.

Y si la intención incluye estética, también hay productos que, además de proteger, permiten acompañar distintas tendencias de diseño. Como la madera blanca translúcida, que deja ver la veta y aporta luminosidad (Cetol Classic Vintage).

Otra opción es preservar su aspecto natural, realzando su textura original, con productos sin tinte alguno. De este modo, la protección se integra al diseño y refuerza la identidad del espacio, sin resignar durabilidad ni estética.

La forma y su diseño deben dialogar con el resto del ambiente.

Cinco virtudes clave

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