El evento de diseño más destacado del país atraviesa su recta definitiva en la capital provincial. Hasta el próximo domingo 7 de junio, el público tiene la oportunidad de recorrer Casa FOA. En esta cuarta edición, la muestra se instaló en el complejo de usos mixtos Pocito Social Life (Av. Vélez Sarsfield 1100). Lejos de ser una simple exhibición de mobiliario, el recorrido se erige como una experiencia inmersiva indispensable para comprender de primera mano hacia dónde va el futuro del diseño de interiores.
A lo largo de sus 4400 metros cuadrados y 35 espacios intervenidos, las propuestas trascienden la mera decoración para dejar un mensaje claro. Las habitaciones blancas y despojadas quedaron atrás para ceder protagonismo a texturas orgánicas, materiales nobles y decisiones estéticas con un fuerte arraigo en lo auténtico.
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El quiebre estético
La gran revelación de esta temporada es el abandono del minimalismo imperante. Las tendencias evidencian una búsqueda incesante por dotar a las viviendas de una identidad profunda y personal. En este escenario, el color abandonó la función puramente decorativa para convertirse en una herramienta que delimita, organiza y contiene.
La arquitecta Virginia Domínguez, especialista de Alba Pinturas, sintetizó este profundo cambio: “Hoy las personas no buscan el espacio perfecto, buscan el espacio propio. El color es la herramienta más honesta para lograrlo: no hay filtro que reemplace la decisión consciente de elegir un tono que te represente”.
Acompañando esta premisa, se presentaron tres líneas cromáticas que dominarán los próximos años: la Paleta del Silencio, que utiliza marrones y azules para espacios de calma; la Paleta Bossa Nova, basada en arcilla y terracota para reconectar con materiales de construcción tradicionales; y la Paleta de la Danza, una propuesta multicultural vibrante donde el Azul Puro asume el rol protagónico para aportar dosis de energía.
El diseño aplicado
Uno de los recintos que mejor captura esta búsqueda de autenticidad es el “Espacio para un músico” (identificado como el Espacio 14), una obra de los profesionales Darío Castellino y Mariano Gomez-Luque. En diálogo con Hoy Día Córdoba, los creadores explicaron que el proyecto surgió con una premisa innegociable: lograr que los elementos emplazados formen parte integral de la experiencia visual y no queden reducidos a un simple recurso de relleno.
Esa concepción cobra sentido al pensar la instalación en tres momentos estructurados sobre una grilla continua. El recorrido inicia con una representación sonora ligada al tango de principios de siglo, para luego dar paso a un sector de poltronas que refleja la escucha hiperindividualizada actual. El cierre propone una ambientación inmersiva que explora la relación directa entre sonido, imagen y computación, dotando al mobiliario de un carácter casi museístico, pero resaltando su funcionalidad.
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La exposición mantendrá sus puertas abiertas hasta el domingo en la franja horaria de 12 a 20. Los tickets de ingreso general tienen un valor de $16.000 y se pueden adquirir a través de la plataforma Passline.
Cabe recordar que, como en cada edición, lo recaudado contribuye con las campañas de atención médica de la Fundación Oftalmológica Argentina.
